Vistas de página en total

sábado, 27 de octubre de 2012

Slenderman

"Hombre esbelto" es la traducción que se le da a este singular personaje de horror que supongo que ya todo el mundo conoce. Y ciertamente, es esbelto y horroroso, y también muy popular en internet. Yo no soy la excepción; reconozco que encuentro fascinante la historia protagonizada por el Slenderman, así como toda la mitología que lo rodea. Para los que no lo conozcais, esta es su leyenda:

Se dice que por los bosques acecha un individuo monstruoso, más demonio que hombre, cuya presencia significa la muerte para quien lo vea. Aparece en solitario oculto entre las ramas, y muy pocos reparan en que está ahí. Si lo hacen, ya más nunca se vuelve a saber nada de ellos.
El motivo por el que es una criatura difícil de apreciar no es que sea pequeño o destaque poco, pues estas características nada tienen que ver con él; si no reparan en que está ahí es debido a que cuando lo ven, muchos lo confunden con las delgadas ramas de un árbol. Su sobrenatural altura y delgadez causan esta impresión a los que caminan despistados por los bosques.

Lo llaman Slenderman, y toda constancia que hay de su existencia está en fotos en donde se puede distinguir su presencia. Todo aquel que ha tenido la mala fortuna de encontrarse con él ya no ha podido volver para contarlo. Una vez que Slenderman los atrapa, nada queda de sus cuerpos; las ropas y los objetos personales yacen por los bosques como muestra de su trágico destino. Algunas de estas víctimas consiguen sacarle algunas fotos antes de desaparecer, que son las que ahora circulan por internet y que pronto podréis ver. También hay constancia de algunos videos gravados por personas antes de encontrarse con él; más todos se ven distorsionados a medida que el Slenderman se va aproximando, como muestra de su terrible presencia.
Debido a la poca información de la que se dispone sobre esta criatura, todo lo que hoy en día se conoce de él no son más que meras deducciones a raíz del poco material del que hay a mano . Ni sus verdaderas intenciones ni su comportamiento se han verificado todavía, ni nada se conoce de su naturaleza ni de su origen; lo único que se puede saber a ciencia cierta del Slenderman es su apariencia, y esto no es motivo ninguno de alegria, como más tarde se verá, ya que una criatura tan horrorosa solo podía tener una forma igualmente espantosa para aparecérsele a sus víctima. No por ser feo o monstruoso, pues realmente no lo es en exceso; sin embargo, ese aspecto tan poco natural y la certeza de que su presencia solo puede significar la muerte y la agonia de quienes lo han visto, lo vuelven una de las criaturas más horrendas jamás existentes y fruto de numerosas pesadillas en miles de personas.
Es un hombre, por llamarlo de alguna forma, de una delgadez y altura sobrehumanas, con unos miembros exageradamente alargados y tétricos. Viste un traje con corbata todo de negro, lo cual acentúa su apariencia siniestra, pues este le da un aspecto más rígido e inhumano, como si fuese una estatua maldita que trae consigo el sufrimiento. Pero, sin lugar a dudas, lo más tétrico de él en todas las fotos que hay es el rostro; en ninguna de ellas puede verse. A veces sale oculto en sombras, y otras con una máscara blanca que no deja ver sus facciones. Algunos aventuran que realmente esto no es una máscara y que en verdad carece de rasgos; no tiene ni nariz, ni ojos ni boca. Pero esto es solo una conjetura salida de tono. Lo cierto es que se desconoce la apariencia que tiene su cara.  Lo que si se conoce, y esto es lo más sobrenatural sobre el Slenderman, es que en algunas fotos se puede ver que tiene más de cuatro extremidades; unos tentáculos negros como su traje emergen de su espalda, oscilando entre las ramas como si fuese un pulpo.

Aqui se puede ver su silueta al fondo.


Hay una foto en concreto, confidencial de la policía hasta hace poco, en donde se puede ver nítidamente al Slenderman en un parque, cerca de unos niños, y que ha originado la teoria de que tiene preferencia por secuestrar a estos últimos.
Y no es esta la única, pues hay muchas fotos en donde sale el Slenderman acechando a niños; y, por lo regular, suele aparecer más al descubierto si están cerca.



Tambié se tiene confirmado que Slenderman no aparece únicamente por los bosques. Si la víctima le resulta especialmente atrayente, puede llegar a presentarse en cualquier parte. Se tiene la teoria de que prefiere mirar por la ventana antes de entrar en las casas, sin importar la altura a la que esté. Todo esto no son más que conjeturas que se deducen a partir de los videos y de las fotos, pues realmente nadie puede afirmarlo.

Muchas son las historias que circulan a raíz del Slenderman. Algunas tratan sobre personas que, al correr las cortinas por las noches, se lo encuentran a él alargando sus tentáculos para atraparlos. Otras intentan ahondar en sus orígenes, mientras que otras se limitan a relatar algunos de sus muchos atentados contra hombres y niños. Se hace difícil diferenciar la ficción de la realidad, pero lo único cierto es que Slenderman existe y acecha a capricho, y que se desconoce qué es lo que pretende hacer al desafortunado con el que se encuentre. 

 

 
  


sábado, 20 de octubre de 2012

El Reino mágico de Ëquisdé

Érase una vez una tierra idílica y pacífica conocida como Ëquisdé. Un día apareció un tal Sôymälopörquesí, un terrible hechicero con un corazón tan maléfico y despiadado como cien gallinas intentando devorar a un mismo gusano.
Un día Sôymalopörquesí murió al tropezar con el pliegue de su maléfica túnica. Dentro de sus astutos  y elaborados planes no entraron aquel giro de los acontecimientos; grave error utilizar una prenda de tan largo tamaño.
Y así, sin un villano que zapatease los sebosos y celulíticos culos de los cursis ciudadanos, la tierra de Ëquisdé conoció una próspera época donde hasta los dragones demoníacos eran buenos y amables con los turistas.
Pero todo cambió con la aparición de Änhônimó, un brutal y salvaje bárbaro del norte poseedor de la fuerza de cien ejércitos, con la audacia de un perro pulgoso a punto de conocer la muerte, y la frialdad suficiente para matar a su propia hermana tetrapléjica.
Esta es su historia, y yo, su fiel servidor, estoy aquí para contarla a la par que me atiende mi urólogo personal.
Así pues, y sin más demora, pues el tiempo no debe entorpecer la narración de una historia de tan desproporcionadas dimensiones, comencemos el relato:
Aquel frió y tempestuoso día de verano, en el que los niños de Ëquisdé jugaban con regocijo y entusiasmo persiguiendo a los tigres depredadores de la zona, el gran y sangriento Änhônimó, al cual llamaremos Ano para no tener que escribir una composición de letras tan complejas como las de su nombre original, alzó su esplendorosa y piojosa cabellera al suave y cálido viento invernal del ocaso (ya se que antes dije que era verano, pero, seamos sinceros, ¿a quien le importa?) y observó, entre divertido y lo contrario de divertido, como el pueblo de Ëquisdé realizaba sus actividades cotidianas sin el menor indicio de que aquel día todo iba a acabar.
Los hombres hacían el amor con los demás hombres y entrenaban sus dotes bélicas con las mujeres, los niños iban cazar para mantener la subsistencia de la familia, las mascotas limpiaban el interior de los cálidos hogares, y los pobres mendigaban para poder permitirse darles dinero a los demás mendigos.
En esto que a Ano se le cruzaron los cables y, escupiendo baba por la boca para dar un aspecto más dramático, lanzó la rama de un árbol hacia una pareja de hombres homosexuales, atravesando a ambos de par a par mientras se besaban a la sombra de un roble.
Un soldado homosexual fue corriendo para investir a Ano, pero nuestro audaz héroe, con suma maestría, consiguió agarrarlo por los pezones y tirar de ellos hasta arrancarle toda la piel y toda la carne de su tronco, dejando el corazón, el estómago, el hígado, las tripas y los demás órganos internos al descubierto. Cogió uno de los extremos de su intestino y se lo enchufó en uno de los ventrículos del corazón, a la par que cogía otro extremo y se lo metía en la boca. De otro galante movimiento, le arrancó el hígado y le hizo tragar el fluido biliar, obligándole a vomitar con vehemencia. El vómito fue conducido a través de su intestino hasta el ventrículo del corazón, quedando este relleno de dicha sustancia y reventando con estupor, bañando todo el paisaje de sangre y de vómito. Todo esto no tiene pies ni cabezas, lo se, pero la sangre y el vómito molan. 
Un hombre musculoso, alto y corpulento, con la fuerza necesaria para matar a cien de los suyos, corrió hacia Ano con toda la intención de hacerlo puré. Pero el bárbaro, en un alarde de ingenio, astucia, inteligencia, perspicacia, razonamientos divino y demás adjetivos que denotan una profunda sabiduría, arrancó un árbol de cuajo y se lo lanzó al gigantesco coloso, aplastándolo en el acto.
Un niño de cinco años se le acercó por detrás e intentó clavarle un alfiler en las nalgas; más nuestro compasivo héroe, intentando impartir respeto y educación al joven niño utilizando métodos fraternales y efectivos, lo cogió en sus brazos y lo partió a la mitad, esparramando sus órganos por todas partes y haciendo a la madre tragar sus tripas.
Un caballero ataviado con una gruesa e inmensa armadura emprendió un fiero galope hacia Ano, con lanza en mano y el furor en el corazón. De un movimiento veloz, el salvaje guerrero consiguió enganchar al corcel por las pelotas, arrancándoselas de golpe con todo y pene. El pobre animal cayó en la locura, agitándose con vehemencia y rechinando tal como lo hacían los hombres de Ëquisdé al llegar al orgasmo. Aprovechando la confusión que dicha escena causó en el jinete, Ano lo agarró por la cabeza y, utilizando la rodilla, le partió la columna vertebral al caballero.
Cinco soldados corrieron hacia Ano con armas en mano, recibiendo el cuerpo de su ahora tetrapléjico camarada como recibimiento. Antes de lanzarles el cuerpo, Ano desposó al caballero de su casco y se lo comió, masticándolo con rudeza como si de un chicle se tratase. Utilizando la fuerza de sus pulmones, el bárbaro escupió la bola de metal en la que se había tornado el casco, convirtiéndola en una bala mortal que hizo estallar la cabeza del primero de los soldados, esparramando sus sesos por todas partes e incrustando los pedazos del cráneo en la cara de sus camaradas.
Uno de los soldados, aterrorizado por la ferocidad de su contrincante, huyó despavorido y abandonó a sus compañeros a su suerte. Antes de que ellos se percatasen de tal cobarde decisión, Ano agarró a uno de los soldados por el pené y se lo arrancó con huevos incluidos, junto con la mayor parte de la piel comprendida entre la entrepierna y el resto del cuerpo. El hombre, convertido ahora en una deformidad con la única capacidad de chillar y gemir de dolor, recibió un chorro de vinagre por parte del bárbaro, convirtiéndose en un contenedor de dolor. Sus dos compañeros restantes, en un intento por ayudarlo, le lanzaron sus armas al despiadado guerrero. El bárbaro las cogió al vuelo, utilizando una de ellas para cortar a uno de los soldados en pedacitos muy pequeños que posteriormente sirviría en un restaurante de la zona, haciéndolo parecer salchichas, comida favorita de todo hombre en Ëquisdé. Al otro lo lanzó por los aires de un puñetazo, haciéndolo precipitar sobre la punta de un pino y quedando clavado en él por el ano.
Posteriormente, cogió al soldado castrado y despellejado y lo lanzó con fuerza por lo aires, cayendo este sobre el soldado que había huido despavorido. Ambos quedaron tetrapléjicos. 

Y entonces, cuando Ano se dispuso a marcharse para descansar de tan épica batalla, un aplauso retumbó por todo el paraje, desconcertando a nuestro peculiar y salvaje bárbaro.
-Bien hecho, gran bárbaro. Has luchado formidablemente.-dijo una voz grave como el rugido de un dragón, procedente del interior de un carruaje que apareció en el camino porque si, porque al escritor de este cuento se le acabó la imaginación.
La voz era tan grave y sobrecogedora, que incluso el fuerte corazón de Ano se aceleró de pronto.
En esto que un enano de mierda sale del carruaje, saludando con una mano y cayendo al suelo con un ruido sordo al no advertir que su carruaje carecía de escalera para bajar.
-Hola, soy Tüputamâdré, rey de Ëquisdé.
-Que te follen.
-Ya me gustaría, pero las mujeres dicen que la tengo tan pequeña que ni siquiera me llega al clítoris.
Ano se rió tan fuerte y con tanto estupor que los árboles fueron arrancados de raíz, las montañas cayeron al suelo y el cielo se tornó de rojo. Tüputamâdre, tras recuperar la compostura perdida ante tamaña carcajada, se acercó al bárbaro y empezó a hablarle.
-Verás, fui a sacar a mi mujer a mear, y no pude evitar ver tu pelea.
-¿Tu mujer es esa de ahí?- preguntó Ano, señalando a una mujer de doscientos kilos y de dos metros de altura que estaba haciendo sus necesidades al pie de un árbol, mientras sacaba la lengua con entusiasmo y olisqueaba el suelo.
-Si. Es que en Ëquisdé tenemos tradiciones muy ancestrales. Y eso que todavía no la has visto hacerse la muerta…
Acabadas de decir estas palabras, el tenaz guerrero cogió una piedra del suelo y se la lanzó a la mujer de Tüputamâdré con tal fuerza que, al darle en su prominente barriga, hizo que todo su cuerpo explotase en una nube de sangre, grasa, comida succionada y piel arrugada.
-Ahora ya lo he visto.- añadió el guerrero.
-Pero, pero… ¡la has matado, animal! Bueno, da igual, mañana iré a la pajarería a buscar otra. El caso es que te necesito para un trabajillo.
-Habla.
-Veamos, espera que voy consultar mi lista… a ver, a ver.- un soldado le pasó un cuaderno de notas.- Bien, veamos. Lo primero en la lista es…matar a mi mujer. Bueno, eso ya lo hiciste, así que lo tacho. Lo segundo: arreglar la rueda de mi carruaje. Emmm, si no te importa, por favor.
-Si la tienes rota, ¿cómo has llegado hasta aquí?
-Emmmm… bueno, da igual, eso también lo tacho. Eso hace que nos quedemos con el tercer trabajillo: asesinar a la criatura que mora en la cueva de la muerte, la cual aterroriza a los ciudadanos de Ëquisdé. 
“Verás, existe una leyenda que profetiza el advenimiento de una nueva era en este mundo, una era donde la magia y la tiranía conformarán la misma cara de una moneda en cuyo lado opuesto, la luz y el bien comenzarán a flaquear, y…
Pero Tüputamdré no pudo acabar el relato, pues Ano llevaba cinco minutos sin matar a nadie, y su sed de sangre comenzaba a quemarle la paciencia. Se bajó los pantalones y le cagó al rey en la boca. El pequeño hombre se atragantó ante semejante enormidad de mierda, superior a los excrementos de dragones o de titanes.
Al día siguiente, todos los habitantes del reino de Ëquisdé estaban muertos, mutilados, quemados o llenos de mierda. Y nuestro fiero héroe, con la sonrisa del éxito dibujada en su duro semblante, se perdió tras una colina mientras el ocaso recortaba su magnificente silueta, listo para encontrar nuevas aventuras.

Me aburro.

"Me aburro tanto que incluso me he dignado a abrir este cuaderno y escribir cosas en él", escribió Fuckencio mientras un completo y agobiante aburrimiento lo asolaba desde cada una de las cuatro exactas esquinas que constituían su pequeña habitación. Era tan intenso el aburrimiento, que de buena gana agradecería tener a mano deberes y trabajos con los que ocupar su muy inútil tiempo. Pero como no los tenía, se limitaba a escribir chorradas en su cuaderno.
Esto era lo que pensaba en ese momento, y lo que había pensado en el anterior, e incluso lo que pensara horas antes; y seguramente, lo que pensaría horas después. Y el agobio era tan grande que no le permitía dormir ni relajarse de ninguna otra forma; tenía la sensación de que su cerebro procesaba millones de pensamientos por segundo. Y su cuerpo parecía estar produciendo reacciones químicas en todo momento, como una fábrica coreana activa las veinticuatro horas del día. Y el corazón bombeaba sangre de una forma desagradablemente palpable, y el estómago rugía cargado de ácido corrosivo, y el cerebro parecía un horno de alta presión; y el tiempo se convirtió en una densa y sobrecogedora atmósfera en donde costaba trabajo respirar.
A así persistiría el agobiante aburrimiento durante horas y horas y horas, con las cuatro exactas esquinas del cuarto ensanchándose cada vez más y un Fuckencio atrapado entre ellas. "No se me ocurre qué más escribir", terminó de escribir en su cuaderno mientras trataba de pensar en alguna otra forma de pasar el tiempo, sin obtener ningún resultado durante horas enteras.

jueves, 20 de septiembre de 2012

¡Auxilio, me han secuestrado y necesito que alguien me pague el rescate!

Hoy en día, en donde la sociedad degenera de manera exponencial a medida que los avances tecnológicos y sociales van propagando un estilo de vida conformista y en donde, paradójicamente, a pesar de los grandes avances, los horizontes personales y la evolucion como individuos se va cada vez reduciendo y acortando en pos de una vida dedicada al consumo y al cumplimiento obsesivo por los dogmas dictados por la sociedad,  va y resulta que un grupo de lesbianas me ha secuestrado y amordazado en un sotano.

Me encontraba yo tan tranquilo  repasando la importancia de la fosfoenilpiruvato carboxilasa durante el procesos de gluconeogénesis, cuando pasa y resulta que me golpean y, en vista de que susodicho golpe no fue suficiente para dejarme inconsciente, me vuelven a golpear y otra vez y otra vez y otra y otra y otra hasta que, gimoteando de agonía por tan infrutuoso intento de noquearme, accedí a cualquiera que fuese la cosa que querían de mi aquellas atractivas y poco heterosexuales mujeres.

Me llevaron a un sitio terrible, terrorífico y repulsivo dadas sus condiciones higiénicas y de sanidad: a un piso de estudiantes. Allí me ataron a una cama, la cual ataron posteriorme a sendas columnas con formas de dos serpientes enrroscadas una en torno a la otra, y me desnudaron despues de taparme la cara con una bolsa de plastico.

Fuera lo que fuese lo que hicieron, quede inconsciente al poco tiempo. Cuando desperte, descubrí que en realidad no habian tenido oportunidad de hacerme nada; se habian olvidado de hacerle agujeros a la bolsa y tuvieron que llamar a urgencias cuando repararon en que me habia quedado sin respiracion. Al fin y al cabo, son estudiantes de derecho.

Desde entonces, me han tenido encerrado en su sotano, o desván o lo que sea, y me alimentan con restos de kebab y de botes de yogurt mal raspados; a veces me traen películas de avogados americanos, para que vea cuán alta es la determinacion que caracteriza a la gente de dicha profesion, y comprenda que ahora solo soy un objeto de su propiedad.
 A veces vienen a violarme durante horas, para mi gran desdicha. Se desnudan, me hacen varias felaciones de gran efectividad, y se me ponen encima y dejan que haga lo que quiera con las dos. Muchas veces una de ellas me obliga a penetrarla mientras la otra me sirve generosas raciones de comida en una bandeja enorme, toda llena de fruta. Por delante, por atras, arriba, abajo, viajando a traves del plano espacio temporal... Es horrible. Cada dia es una terrible agonia para mi. Y lo peor de todo es que no volvere a ver a mis familiares. No volveré a ver a mi esposa de cincuenta y seis años y con problemas de sobrepeso, a mis siete hijos, a mi suegro paralítico ex franquista ni a mi suegra. No volveré a pisar mi hogar,que tanta nostalgia me esta produciendo ahora y por el cual debo un par de décadas de hipoteca. Toda mi vida ha quedado arruinada.

Conseguí huir de este sotano, para descubrir que en realidad no es un sotano tal; viven en un dúplex, y yo estuve encerrado en el piso de abajo. No tengo forma de escapar.
Sin embargo, he conseguido acceder al ordenador y, a sabiendas de que podrían volver en cualquier momento, me he puesto a escribir desesperadamente esta entrada. Por favor, repito:

¡QUE ALGUIEN ME SAQUE DE ESTE INFIERNO¡ ENVÍEN 100.000 EUROS AL NÚMERO DE CUENTA 5867 3055 284700289102. POR FAVOR, NECESITO SU AYUDA.

martes, 7 de agosto de 2012

El Caballero Oscuro: La leyenda Renace. "Pero si has vuelto para morir con tu ciudad".



Hace unas semanas, un día o dos después de su estreno, fui al cine a ver El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace, todo encantado por ser el desenlace de una trilogía más que decente y que nos ha demostrado que hasta los más adultos pueden disfrutar de este tipo de películas. Y en general, aunque no tanto como su anterior película, es decir, El Caballero Oscuro, esta consiguió gustarme mucho aún a pesar de algún que otro aspecto predecible o decepcionante. Aviso que pondré spoilers. Muchos.

Pues bien, lo primero que hice al llegar al cine fue abrir la cartera y sacar 5,50 €, el precio de la entrada, y ponerlos en el mostrador en donde segundos después había de sacarla. Esperé unos minutos, tiempo que de ser otra película hubiese dedicado a comprar palomitas, coca cola, golosinas de contrabando (en el cine no dejan llevarlas), y cualquier otra inutilidad que solo sirve para alejar la vista de la pantalla unos segundos, cosa que no iba a tolerar para el desenlace de una trilogía como esta.
Luego entré en la sala y, como si en una película me encontrase, me imaginé mi vista panorámica entrando a cámara lenta mientras una música épica suena de fondo (quizás el propio coro que sale en los trailers de esta película), y hasta casi podía sentir la mirada de los espectadores clavadas en mí.
Total, que empezó la película y durante cosa de tres cuartos de hora me maravillé por lo que veía. El prólogo no me impresionó tanto como parece impresionar a la mayoría de personas, en mi opinión era mejor el de la anterior película, con ese Jocker astuto y nihilista, rematando la escena con una referencia a Frederick Nietzsche que nos había de servir para comprender sus acciones a lo largo de toda la película. En esta solo aparece un tipo muy fuerte, Bane, con una voz que a mí francamente me encantó, pues es un tono a ratos terrorífico y a ratos burlón, en la cual podemos ver que está muy fuerte y es muy astuto y sus subordinados son muy fanáticos y tal y cual; pero vamos, está bien sin llegar a la excelencia.

Luego la película nos va introduciendo en un ambiente mucho más gótico que en las dos anteriores, si es que cabe; Bruce Wayne encerrado en su mansión cual jorobado de Notre Damme, Gordon acosado por la conciencia, gente rica que ignora a los pobres... Parece que la victoria de la anterior película ha resultado insulsa, nadie es feliz a pesar de la ahora próspera paz que reina. Alfred llega a compadecerse de un Bruce Wayne que se aburre de ser Bruce Wayne y que parece no buscar otra cosa que morir con la máscara puesta, por lo cual lo abandona al reparar en las nefastas consecuencias de la mentira que le contó en la anterior película; y aparte de depresivo, a este Bruce también lo vemos cojo y falto de salud.


Y no basta con que las mentiras con las cuales han conseguido todos llegar a la paz resulten por perjudicar a quienes las contaron, sino que ahora aparece un nuevo terrorista que parece querer cagar a todos a palos a golpe de puñetazos, balas, bombas y todo eso que suelen hacer los malos.

Así es como, en este ambiente tan nefasto llegamos a un Batman VS Bane con consecuencias todavía más nefastas, con una Catwoman de por medio que, para mí, bien podría sobrar o, mejor aun, ser sustituída por una Harley Queen (la novia del Jocker en los comics), que actúe en nombre de su pareja, para no dejar caer en el olvido de una forma tan cutre a un personaje que nos prometió en la anterior película que volvería.
Total, que cuando llegué a esta parte, en donde todo parecía no poder ir peor, pues Batman fue derrotado en una escena brillante (cada frase de Bane en esta pelea, aunque no son tan profundas como las que solía decir El Jocker, son igualmente sublimes), hacen que uno sienta como un vacío que va desde la garganta hasta el pecho. A Batman lo arruínan, le roban los cachivaches, le dan una somanta, le rompen la espalda (y la careta) y lo encierran en una ruinosa prisión bajo tierra. ¡Cuán desdichado el destino de nuestro valeroso héroe! Y la cosa no queda ahí, pues Bane se las apaña para hacer reinar la anarquía y la locura por toda la ciudad de Gotham, usando para ello un aburrido Deus ex machina que ya sabemos que al final el héroe se las apañará para impedir que detone. Para mí, el rollo de la bomba atómica que solo el malo puede activar me parece una forma muy simple de atajar el argumento, es lo mismo que el secador ese gigante que usó Ras al Ghul en la primera, pero bueno. Lo peor de la película aún no está por llegar, pues antes tenemos una bonita estancia de Batman bajo rejas.

Esta escena es sin dudas la más epica, en donde Bruce Wayne se hace un apaño en la espalda y queda como nuevo a base de flexiones y abdominales. Una forma de salir de prisión a fuerza de voluntad que resulta emotiva, y esta emoción dará paso a la épica cuando, a sabiendas de que solo Bane, con su increíble condición física, fue el único capaz de huír, ahora Batman seguirá sus pasos pero con un propósito completamente opuesto. Esta escena es para mí el auténtico duelo entre los dos personajes, aún a pesar de que estan a cientos de kilómetros de distancia. Pues lo cierto es que ambos usan las mismas armas para escapar, que es ese lado animal e instintivo que tenemos, en este caso el miedo, y Bruce Wayne, en el momento que está en el borde del precipicio a punto de saltar, es exactamente igual a su enemigo, por mucho que uno sea un héroe y el otro un villano. El instinto salvaje de supervivencia los salva a ambos.

Esto puede dar lugar a una pequeña reflexión, pues uno de los fundamentos de la anarquía es que, por naturaleza, los seres humanos somos bondadosos y procuramos el bien para todos, y que es en el momento en que pretendemos ordenarlo todo cuando sucumbimos al mal. Batman a tenido que dejar de intentar ordenarlo todo, es decir, dejar de lado toda su disciplina para dar rienda suelta a ese instinto que habría de salvarlo (aquí incluso podrían haber puesto un flashback de los diálogos del Jocker acerca de la verdadera naturaleza del ser humano...) . Pero luego, una vez fuera, vuelve a imponerse una pequeña disciplina que hace que Batman vuelva para salvar a su ciudad. Quizas esto encierra una pequeña refutación a ese principio de la anarquía: No es solo cuestión de dejar que los instintos naturales nos conduzcan al bien; también es imprescindible usar la razón, la disciplina, el orden, para poder canalizar esos buenos sentimientos hacia el camino correcto. De lo contrario, puedes emplear tus buenos sentimientos para algo maligno, como es el caso de Bane queriendo proteger a la mala final.


Y bueno, blablabla aparte, Batman escapa, como todos sabíamos que iba a hacer un par de minutos antes de que lo hiciese. Hubiese quedado mejor si, justo en el momento en que salta hacia el saliente rocoso, la escena se hubiese cortado para dejarla en suspenso y que luego se viese la reaparición de Batman en Gotham; así se ahorraría una escena que, aunque es épica (sobre todo gracias al coro), también se hace predecible. Pero bueno, yo no soy director de una fuertemente aclamada trilogía, a diferencia de Nolan, así que él sabrá.
Los veinte minutos posteriores a esta magnífica escena se hacen tediosos, son los peores de la cinta; el retorno de Batman no resulta tan emocionante como el director pretendía que fuese, la batalla no se me hizo tan magnificente ni grandiosa como era de esperar, Bane es derrotado y muere sin mucha ciencia ni complejos en una escena más que predecible y decepcionante, y la mala de Origen es también la mala de esta película y luego muere de no me acuerdo que (accidente con camión, a saber), y suelta una última frase en plan villano de Disney y muere como quien se toma un somnífero. Y luego tenemos a un Batman que amarra la bomba nuclear a su cacharro volador, le da un beso a Catwoman, ya sabéis, esa mujer que lo traicionó y por culpa de la cual tuvo que pasar tantas penurias, y se marcha para sacrificarse por el bien de Gotham.

A esto le sigue otra escena que pretendía ser mucho más memorable de lo que realmente fue, la muerte de Batman, que a mí no me causó ninguna sensación verlo volando hacia el horizonte mientras sonaba el tema principal de la trilogía; ni siquiera cuando pusieron ese coro dramático en plan momentazo titanic conseguí sentir algo en el estómago. Quizás deba reconocer que el primer plano de Batman mirando a la pantalla, como quien observa a la muerte entre temeroso y valeroso, me haya impresionado un poco, pero no gran cosa.
Seguramente se deba a que todavía estaba asimilando la cagada de muerte que le dieron a Bane y la aparición de película palomitera de Talia al Ghul, pues eso le restó puntos a la fatídica muerte del hombre murciélago.
 Porque sí, Batman muere en esa terrible explosión nuclear de la que evidentemente es imposible huir bajo ninguna circunstancia; ni siquiera si hubiese puesto previamente el piloto automático y salido de alguna forma del cacharro volador en los último segundos, no se habría salvado de una bomba capaz de aniquilar una ciudad entera. Y aunque milagrosa e imposiblemente hubiese escapado, lo más seguro es que a los pocos días las secuelas radiactivas hicieran que le salieran cuatro brazos o un pene en la cara o algo de ese calibre que, evidentemente, lo llevaría a la tumba. Todos sabíamos que el único desenlace satisfactorio de esta trilogía era la muerte de Batman, por más que nos pese.

 ¿Inspiración de Nolan?

Y bueno, la escena final es muy nolaniana, tal y como le gustan a este director. Me satisficieron bastante estos últimos minutos, encierran la sorpresa de la aparición de Robin, que todos pensábamos que no debía salir en este tipo de películas, y el flashback que le cuenta Alfred a Bruce al principio de la película cobra un sentido mucho más emocionante y dramático que la supuesta muerte nuclear de Batman, es una escena bonita. Y cuando pega el pantallazo final, aunque no te sientes tan al borde del orgasmo como en El Caballero Oscuro o en Origen, sí admites que es un final redondo para la trilogía, aún a pesar de sus pequeñas decepciones.        

domingo, 29 de julio de 2012

El CD-ROM maldito de Aprende con los Lunnis

  Este creepypasta lo escribí yo y está basado en un hecho real.


Hace unas semanas, como buen budista que soy, fui de viaje al Tíbet con unos compañeros. Escalamos aquellas gélidas y rocosas montañas hasta terminar encontrándonos con una especie de templo perdido entre las nevadas. Nos metimos dentro, ligeramente extrañados, pues dicho sitio no venía marcado en los mapas, y allí nos encontramos con lo que parecía un anciano ermitaño. Tenía el pelo y las uñas muy largos y vestía de forma humilde, pero nos hizo pasar igualmente y nos ofreció té. Nos habló largamente sobre la vida y sobre cuestiones existenciales y, de pronto, al observar las llamas de la chimenea, murmuró algo como “¡vais a morir todos de formas horribles y muy dolorosas! ¡AAAAH!” y comenzó a echar espuma por la boca mientras temblaba compulsivamente. Esto nos pareció un tanto extraño, pero no le dimos mayor importancia y nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente, nuestro anfitrión nos despidió con cortesía, aunque percibimos que por algún motivo estaba inquieto. Antes de que saliésemos por la puerta, me agarró del hombro y me tendió un CD. “Toma”, me dijo.”El destino te ha elegido para llevar esta carga contigo. No subestimes su contenido, pues no es un mero videojuego; tu alma y tu cordura son las que están en juego. Si tienes problemas con la instalación o con el crack, envíame un email a ermitaño_misterioso666@hotmail.com, o sino agrégame a facebook.”
Y dichas estas palabras, se perdió entre la penumbra del cuarto.

A los pocos días volví a casa y, agotado por el viaje, prendí el ordenador que tengo. Entonces me acordé del CD que el anciano me había dado y rápidamente lo recuperé de mi maleta de viaje, todo lleno de curiosidad por lo que contenía. Pronto pude observar que se trataba del videojuego “Aprende con los Lunnis” y, muy ilusionado por ser este uno de los protagonistas de mi feliz infancia, me puse a instalarlo.
Así como lo abrí me salió la ventana de instalación, y le di a siguiente a todo y todo fue normal hasta el momento en que empezó la instalación. Fue entonces cuando el comienzo de una terrible pesadilla dio lugar.
Se abrió una ventana que ponía algo así como “error. El archivo 2x0000013948328239fasfjasfsakfdjlask no ha sido encontrado”. Extrañado por esto, y ligeramente asustado, pues se trataba de un juego muy sencillo que apenas llegaba a los dos megas, volví a comenzar la instalación. Y una vez más, me salió la maldita ventana. Esta vez di un brinco en la silla y un perturbador escalofrío me recorrió la espalda.
Cerré rápidamente la ventana y abrí el Google Chrome, y una vez allí, me puse a hacer lo que cualquier persona haría de estar en mi lugar: buscar ayuda en yahoo answers.
Pronto di con alguien que se encontraba en la misma situación que yo. El tipo parecía estar muy asustado a juzgar por sus palabras, pues escribía sin usar ni comas, ni puntos, ni signos de interrogación; se comía casi todas las vocales, usaba tantas redundancias que resultaba ridículo leerlo y sus faltas ortográficas rayaban lo absurdo. Pero lo peor de todo era que escribía todo en mayúsculas. Noté como un sudor frío me bajaba por la frente. ¿Qué extraña maldición encerraba aquel videojuego? La pregunta me inquietaba.
Encontré a alguien que había respondido productivamente dando instrucciones de como arreglar el juego. Al parecer, había que descargar una serie de actualizaciones, archivos y programas para hacerlo funcionar. Así lo hice yo y, una vez todo preparado, y no sin falta de miedo, decidí volver a intentar abrirlo.

Grave error. Esta vez la pantalla se quedaba toda negra así como el juego iniciaba. Al principio no me pareció extraño, pero luego esperé, y esperé, y esperé, y estuve tanto tiempo ahí sentado, mirando a la pantalla, que incluso me percaté de lo sucia que la tenía y me dispuse a limpiarla. Y aún una vez que hice esto, el juego seguía sin arrancar. Se quedaba ahí, con esa profunda negrura, tenebrosa como un pozo siniestro, sin dar señal alguna de vida.
Terminé por entrar en pánico y, ya harto de aquello, me atreví incluso a darle a ALT+F4 para cerrar la ventana. Pude sentir como un nudo en la garganta cuando, después de hacer esto diez veces, el juego seguía sin responder, ahí anclado en aquella pantalla negra. Le di a la tecla de inicio, a ESC, a CTRL+ALT+SUPR; lo intenté todo, pero nada ocurría. Fue entonces cuando perdí los estribos y decidí apagar el ordenador.
Luego, temblando de pies a cabeza, me fui a la cama para pasar una noche llena de pesadillas e insomnio.
Así pasaron los días hasta que me volví a acordar del juego. Una vez más, busqué ayuda en Internet y, obviamente, la hallé. Al parecer necesitaba instalar un programa relacionado con los gráficos o algo así; total, que lo terminé haciendo y me metí a jugar, esta vez ya prevenido, aunque no por ello falto de temor.
Esta vez no hubo ventana de error ni pantalla negra; para mi sorpresa, el juego arrancó bien y funcionó como era de esperar. Pasaron unos minutos y pude disfrutar de este gran clásico. Fueron los últimos minutos de alegría en mi vida; lo que vino de ahí en adelante fue el infierno mismo.
El juego dio un pantallaza a windows. Así, sin más. Estaba jugando tranquilamente y, de un segundo para otro, me encontraba en el Escritorio, sin ningún tipo de explicación. Volví a arrancar el juego, y hasta en cinco ocasiones más, este me mandó de vuelta al Escritorio.

Recuerdo que grité, grité mucho y golpee el teclado, e incluso lloré sin darme cuenta; le di patadas al ordenador y maldije a todo lo que se puede maldecir. Pasaron horas y mis compañeros de piso me encontraron en ese estado, con un ataque de ansia muy fuerte. Me llevaron al hospital y tuve que estar ahí metido unos cuantos días para poder recuperarme.
Antes de volver a casa, el médico me aconsejó que, fuera lo que fuese lo que había hecho para terminar así, que evitara hacerlo de nuevo. Yo asentí y le di las gracias, pero lo cierto es que no tenía la más mínima intención de cumplir mi promesa. Ya no tenía forma de escapar de aquello. El anciano me lo había advertido en el templo, debí haberle hecho caso y abandonado aquella locura hacía mucho tiempo, pero ahora, aquel juego era algo personal.
Llegué a casa, dispuesto a terminar con todo, a hacer lo que hiciese falta; a enfrentarme mismamente a la muerte, o al demonio, o lo que fuese que era aquello. Encendí el ordenador e introduje el CD. Y, con un gran nudo en el corazón, sabiendo que quizás aquello fuese lo último que hiciese con vida, me puse a jugar.
Las consecuencias fueron nefastas, y todavía en este momento estoy dando gracias de no haber terminado peor que muerto ante los horrores que vinieron a continuación. Esta vez, al arrancar el juego y pasar unos minutos, el programa no saltó al Escritorio; esta vez dio un pantallaza azul en donde se veían letras y números escritos de color blanco. El panorama era atormentador.


Solo pude soportarlo unos momentos, y es por eso que sigo vivo, pero por lo que conseguí leer, windows tenía un error y tuvo que cerrarse. Ya sin fuerzas en el cuerpo, apagué rápidamente el ordenador y me tiré al suelo, acurrucado en posición fetal y llorando. Pedía perdón y piedad en voz alta, con la esperanza de que el monstruo, el demonio o cualquiera que fuera la ente que me estaba torturando, me pudiese oír y apiadarse de mí.

Ahora mismo estoy escribiendo esto desde un cíber y, ya para finalizar este horrible y trágico relato, diré cual fue la respuesta de este ente: ninguna. No recibiré ningún tipo de piedad. Mi único destino ahora es volver a mi casa, encender el ordenador, abrir el juego y… acarrear con las nefastas consecuencias.

Creepypastas, funnypastas, cualquier cosa sobre estos relatos internautas.

He decidido dedicarme a publicar estos relatos que tan de moda se están poniendo en internet. Ya sean aquellos que más me gustan, aquellos que yo mismo he escrito, o aquellos que sean los más curiosos.

Para los que no sepáis lo que es un Creepypasta, cabe aclarar que son unos relatos de terror que la gente publica por internet de forma anonima, bajo un nickname o lo que sea. Suelen estar muy relacionados con la cultura popular actual, girando sus argumentos muy a menudo en torno a leyendas de internet, series de la infancia de las generaciones de los 90 o así, videojuegos, imágenes que circulan por la red, etc. Algunos son muy originales y realmente consiguen dar miedo; otros, la inmensa mayoría, son escritos por esa masa de gente que anda por los foros o youtube, normalmente niños que apenas saben escribir y que saturan la red con sus odiosos relatos muy poco originales, casi parodias de los que realmente tienen calidad.

Pero bueno, esto es lo que voy a hacer nuevamente, espero a alguien le guste. 

viernes, 27 de julio de 2012

Rememorando la trilogía de "El Caballero Oscuro".

Bueno, después de una corta ausencia, vuelvo a ponerme al mando de las teclas y, aprovechando que recientemente se ha estrenado "The Dark Knight Rises", me gustaría volver la mirada atrás para hablar un poco sobre una de las sagas más vanagloriadas de la actualidad: La leyenda de El Caballero Oscuro. Para evitar spoilear a mis muy fervientes y numerosos lectores, no me meteré en detalles sobre la última película en cuestión, que aun acaba de salir del horno, pero sí soltaré algún que otro detalle sobre las otras dos.

Y bien, empecemos; ¿qué es TDK? Os lo voy a decir ahora mismo, amigos. Son unas película de superhéroes, concretamente, de Batman, ese hombre gay vestido con una capa y una careta de murciélago del que tanto nos reíamos en los años 60 y algo, con esa serie tan ingeniosa (y gay) que a día de hoy ya ha pasado a formar parte de la cultura popular. Pero la cuestión no es esa, sino... ¿hará lo mismo TDK? No, no digo ser gay, digo pasar a la historia como una de las mejores películas no solo del género, sino de la historia del cine. Yo digo: la historia se escribe por lo que digan las masas, no por lo que una cosa es o deja de ser. Y si una cosa tiene TDK es una legión de fans que etiquetarán de perfume los pedos de Cristopher Nolan.

Eso es lo que siempre ha sido la saga de ese hombre murciélago que revivió Nolan: una frikada disfrazada del nuevo "El Padrino", todo ello para ir acorde con los gustos de las nuevas generaciones. ¿Las masas están aburridas de las infantiladas y las fantasmadas? Pues le damos otro enfoque. Esa es la esencia de Batman y no hay mucho más que entender. En El Caballero Oscuro, cierto es que  teníamos algunos diálogos interesantes sobre cuestiones éticas, con un Jocker cagando a palos hasta la última definición de democracia (y curiosamente Batman y Gordon confirmando sus palabran con ese acto de la última escena), pero eso no significa que la intención de Nolan fuese desde un principio criticar el sistema social de la actualidad ni nada por el estilo (aunque presuma mucho de hacerlo); la verdadera esencia de estas películas es sencilla y llanamente una historia sobre un superhéroe, perteneciente a un género dirigido humildemente para adolescentes y poco más. Están adaptadas a las exigencias del público actual, aparentando poseer una complejidad que no tienen, pero eso no las convierte en mejores al resto. TDK, la de mayor calidad de las tres, no es Watchman, y desde luego, esta tercera secuela tampoco lo es.

Con todo esto no digo que sean películas malas; al contrario, para mi son buenísimas, la segunda marcó mi adolescencia con esas escenas tan míticas que perdurarán en la historia, y la primera fue bastante revolucionaria en su estética; y esta tercera a sido trágica, decadente y apocalíptica desde el primer trailer, el  primer segundo de película y lo fue hasta el último. Una triología redonda, cierto, pero no por eso vamos a chuparnos las pollas como si estuviésemos ante el nuevo El Padrino, pues ninguna de las tres son Watchmen; al menos para mí, solo son películas de superhéroes un poco más originales que la mayoría. Podemos compararlas con James Bond, si os complace, pero más de ahí no es ni necesario ni justo.

En resumidas cuentas, cada una de ellas cuenta lo que viene en los comics pero dándole un fondo más humano para reparar un poco el cáncer que sufrió este superhéroe en "Batman Forever" y "Batman&Robin"; en "Batman Begins" parece que se explora el viaje interior de un hombre corriente para intentar hacer el bien que las meras leyes de los mortales no consiguen satisfacer (osea, un gran blablabla para ponerle capa y careta a Cristian Bale). En esta primera entrega, Batman parece menos esbelto y más gordo a como sería en las siguientes películas, muy por ciertamente.


 La segunda, ya menos descarada, abandona ese rollo psicológico y filosófico para meterse un poco en lo ético, y en general aquí ya adquiere un toque realmente profundo y no simplemente pretencioso, motivo por el cual es tan afamada y la mejor. Parte de esta fama es debido a que la película se acerca más a un thriller policiaco que a una de superhéroes, y el Jocker se merienda a Batman mientras se ríe en la cara de Harvey Dent.


Y la tercera es mas de lo mismo que la primera pero en lugar de ser el origen es el final, con un climax en el cual no me he corrido y una última escena que trata de compensar esto pero que no lo hace, aunque al menos finaliza la saga con mucha dignidad y manteniendo ese tono decadente que tanto ha caracterizado a la película.


 Cada una con sus ingredientes, con sus adornos como si de un árbol de navidad fueran, ni más ni menos.  

Pero en definitiva, pienso que si una historia sobre un niño de treinta años que viaja por una galaxia luchando con un tubo fluorescente en las manos ha conseguido mitificarse tanto, ¿por qué no iba esta trilogía a hacer lo mismo? Al fin y al cabo, o mueres como una película de culto, o vives lo suficiente para verte convertida en una pelicula palomitera.  

    


miércoles, 18 de julio de 2012

Odio la realidad.

Hola, soy yo, el emo. Odio mi vida.
Después de un par de días en el hospital por el tema de cuando me encerraron en una jaula (mirad la entrada de abajo), vuelvo a colarme aquí, al blog de mi amor platónico CaP, para ejemplificaros la mala intención que el caótico destino tiene para con nosotros, los humanos.

Ayer cagué verde. Llamé a mi buen amigo CaP para que se pasara por mi casa y pudiéramos hablar del tema, pero me dijo que en ese momento estaba ocupado salvando a niños somalíes y que no volvería en tres años. Achaqué la extraña tonalidad de mis excrementos a mis muchos intentos de volverme bohemio tomando absenta y salí sin más a esta mierda de vida.

Como no tengo estudios al abandonar por mi propia voluntad el instituto cuando unos compañeros de aula me rompieron el cráneo, decidí dedicar este banal día a buscar trabajo. Empecé llendo por el Burguer King, lugar en donde no importa que seas borde con los clientes, pero al explicarle a la encargada el motivo por el que requería ese puesto, le empecé a hablar sobre la triste realidad en la que existimos y terminó por llamar a la policía por acoso o algo así. Salí de allí corriendo tan rápido como la vez en que fui a ver Crepúsculo y terminé en un supermercado de cuyo nombre prefiero no acordarme.

Allí me ofrecieron trabajo como reponedor, y hubiese estado en ese puesto mucho tiempo de no ser porque me enamoré de un amigo que allí conocí. Me desnudé ante él (literal y figuradamente) en un momento en que fuimos a tomar la merienda, y él también llamó a la policía, para mi desdicha y mi ya muy destrozado corazón negro. Salí corriendo, sin tiempo siquiera a ponerme la ropa, y hubiese llegado a salvo a casa de no ser porque quedé encerrado en una jaula para perros, otra vez, al intentar atrapar una jeringuilla con veneno, que también era falsa.
Por suerte, mi jefe del supermercado, que es un hombre bueno y compasivo, siguió las huellas de patetismo que fui dejando y me encontró en la jaula y, tras librarme de los gamberros sin sesos ni personalidad que allí me encerraron, me consintió seguir trabajando en su supermercado.
-Tengo un hijo retrasado. Sería un hipócrita de no hacerlo.-me respondió cuando le pregunté del motivo de su generosidad.

Ahora trabajo como cajero, pues mi jefe no podía tolerar que volviera a mi antiguo puesto sabiendo lo que sentía por mi compañero. Soy el único hombre que trabaja de cajero en toda Galicia, pues es un trabajo reservado para mujeres, pero tanto me da. A veces mis compañeras me esconden el traje y tengo que llevar otro que tiene cosido el nombre de una tal "Inés". La gente del barrio me conoce ahora por ese nombre en lugar del que tengo en realidad. Pero tanto me da, pues he descubierto con claridad cuales son mis verdaderos sentimientos: amo a mi jefe, muy a pesar de la diferencia de edad y de rango.
Juro que algún día se lo confesaré y seremos felices juntos y trabajaré a sus órdenes muchos años y abandonaremos juntos este cruel mundo para ir a uno mejor.

viernes, 13 de julio de 2012

De momento hemos visto los trailers.



        Esta película me tiene a mí y a todo el mundo cagados de la espera, y nos va apaleando con trailer tras trailer, cada uno más bueno y revelador que el anterior, poniéndonos los pelos de punta e, incluso, me atrevería a aventurar que a los más fanáticos les pone otra cosa de punta.

Cuando vi los dos o tres primeros trailers por primera vez, pensé que no llegaría a ser tan buena como su antecesora; al margen del hecho de que susodichos trailers solo muestran treinta segundos de la película o incluso menos, esa fue la sensación que tuve, pues motivos tengo para tener en tan alta estima a El Caballero Oscuro, la cinta que precede a esta. Aparte, la BSO, con ese extraño coro que parece que vienen los 300 espartanos a molernos a palos, pues como que no me pareció un efecto muy dramático precisamente.
Pero luego empezaron a revelarnos trailers de dos minutos y algo, trailers lentos, que mostraban pocas escenas. Una de Michael Cane hablando con Bale, otra de Catwoman amenazando a Bale, y luego otra en la que se ve un montón de caos, y así pasaban dos minutos más o menos sin que pudiésemos catar mucho. A este le siguió, creo recordar, aquel memorable trailer en que Jim Gordon, agonizando en una camilla de hospital, mantiene un emotivo diálogo con Bruce. Hoy en día, en donde los trailers tienen una gran relevancia para comercializar una cinta (recordad que hace pocos años con que una película sacara un trailer en los cines ya bastaba), estos primeros de El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace (ECOLLR, que sino hay que escribir demasiado) consiguieron transmitirnos un primer mensaje que se haría muy evidente en el resto de los trailers: la película se iba a decantar por la tragedia. Ya no tenemos a Harvey Dent con su "os prometo, está a punto de amanecer" o "mueres como un héroe, o vives lo suficiente para verte convertido en el villano". Aquí todo lo que revelan muestran caos, tristeza, agonía, todos los actores salen con caras de que le hubiesen matado al gato.

Y bueno, los trailers que vinieron a continuación siguieron por esta línea pero añadiéndole a la mezcla una fuerte dosis de épica. El coro de los 300 desaparece y ponen ya una BSO más chachi, a lo Retorno del Rey o las últimas de Harry Potter, y sucesiones rápidas de escenas de acción para que nuestro cuerpo empiece a segregar adrenalina. En conjunto, el resultado de estos trailers a conseguido poner el listón muy alto, altísimo, y dada la calidad de la anterior cinta, este listo todavía crece más si es que cabe.
Y ahora toca morderse las uñas hasta que llegue el 20 de Julio y podamos asistir al cine a verla, dejando las palomitas, la novia y cualquier otra distracción inútil en casa para poder catar, con mucho gusto, cada escena que Nolan nos ha preparado y con las que, seguramente, podamos cagarnos encima como si volviésemos a nacer. Falta poco, muy poco, solo seis días, seis días que seguramente vayan a ser muy largos y aburridos, pero que traerán un muy buen resultado (o eso esperamos todos).



Diálogo entre El Emo y yo.

Este es el diálogo con el que el emo y yo nos conocimos. Estábamos los dos esperando al autobús cuando nuestros destinos se cruzaron.

-Hola.-lo saludé yo amablemente al verlo ahí sentado con cara de triste.-Me llamo Diego, encantado.
-Hola.- me respondió él de mala gana.
-¿Te apetece un pitillo?-le pregunté ofreciéndole una cajetilla.
Él aceptó, pero, al abrirla, frunció el ceño.
-Está vacía.-me dijo.
-¿Ah si? Vaya, pues sí. Debió de cogérmelos el mendigo de esta mañana, junto con casi todo mi dinero.
El emo se sorprendió.
-¿Te robó un mendigo?
-No, me pidió limosna a puñetazos.
-Ah... vaya, que mal.
-Si, bueno, al menos esta vez no se quedó con mis zapatos.-dije yo lastimosamente.
-Parece que tienes una vida bastante triste.
-Nah.-repuse yo.-Podría ser peor. Al menos yo tengo dinero para que me roben. Algunos ni eso.
-¡Que optimista! ¿Acaso no aborreces la incertidumbre de la existencia y lo inútil que es buscar sentido en este caos de destino al que algún Dios malvado nos ha atado?
-Emmm... no.
-Pues entonces sí que eres afortunado.-asintió el emo.
-Si.-confirmé yo.-Y tengo curro y todo.
-¿Ah sí? ¿Y en qué?
-Pues tabajo en un sex shop homosexual.
El emo se me quedó mirando un tanto extrañado.
-¿Eso existe?
-Sí, es el único sitio donde me aceptaron, y porque no había nadie más dispuesto a hacer el trabajo.
-¿Qué eres, el dependiente, no? Eso no es tan duro.
-En realidad no soy el dependiente. Trabajo dándole publicidad al local yendo por ahí disfrazado y repartiendo folletos.
-Ah.-dijo el emo, y tras un corto silencio:-¿Y de qué vas disfrazado?
-Emmmm... bueno, y cuéntame, ¿tú tienes trabajo?
-Escribo poemas criticando el vació existencial que me asola por dentro.
-¿Qué pasa, tienes hambre?-dije yo en tono bromista y riendo.
El emo se me quedó mirando con un rostro severo, sin gracia ninguna, a lo que yo le dije:
-Era solo una broma. Si quieres puedes pegarme, ya estoy acostumbrado; pero trata de no darme en la boca, que tengo tres puntos en la lengua. Tampoco me des en la cabeza, ni en la ceja, ni en las costillas, que ya tengo muchas rotas; ni tampoco en la rodilla, o en los dedos de los pies, o en las nalgas, que ahí tengo la piel muy irritada por una infección que cogí de tantas chinchetas que me ponían en la silla; y por el amor de Dios, no me des en el pene, que la última vez casi lo pierdo, y me interesa mucho conservar esa parte.
Esto último pareció calmar al emo, que me dijo con desprecio:
-Eres pobre, débil y estúpido, no creo que ligues mucho aun teniendo pene.
-No te creas. Ligando es en lo único que tengo éxito. Las mujeres sienten pena por mí y se compadecen tanto que me acogen de buen grado entre sus brazos.
-Vaya, no lo había visto desde ese punto de vista...
-Sí, lo malo es que la relación no suele durar mucho porque se ponen dominantes y me adoptan como si fuese un gato.
-A mi no me importaría tener a alguien que me abrace y me entienda, y que se apiade de esta flecha extraviada que es mi vida.
-Ellas no me abrazaban ni nada, me obligaban a mí a  hacerlo.
El emo se me quedó mirando de una forma penetrante y pensativa, y luego dijo:
-Oye, parece que tenemos bastante en común. ¿Qué te parece si nos vemos más a menudo?- me preguntó.
-Por mí bien. Pásate por el sex shop cuando quieras.
-Emmm... mejor dame tu número o así.
-De acuerdo.
Y así lo hice.
-Bueno, muchacho, ha sido un placer hablar contigo, pero me tengo que ir, que viene el autobús. Nos vemos.-me dijo el emo.
-Sí, bueno... oye, ¿no tendrás algo suelto para pagar el autobús? Llevo toda la conversación buscando el momento oportuno para pedírtelo...
-No hay problema, toma. No soy tan desconfiado como para pensar que has entablado conversación conmigo solo por eso.
-Jejeje....

Y así fue como el emo y yo nos conocimos, y más tarde él me habría de convertir en su mejor amigo e intentaría besarme, todo enamorado. Como me negué, ahora se pasea de vez en cuando por el blog contando sus penas.
                   


miércoles, 11 de julio de 2012

Diálogo entre George R.R. Martin y J.R.R. Tolkien

Muchos de vosotros conoceréis a estos dos escritos de fantasía épica. El primero, George R.R. Martin, es el autor de la saga Canción de Hielo y Fuego, de la que hay serie y todo, muy adictiva ella y los libros. Y el Otro es el genio indiscutible Tolkien, autor de El Señor de los Anillos, obra maestra del género y de una calidad que muy pocos libros poseen, muy conocida ella gracias a las películas.
Mucha gente las suele comparar; típica ya es la frase que dice que hay que colocar una a lado de la otra en la estantería; pues bien, me he puesto a suponer qué pasaría si estos dos mantuviesen un diálogo, y esto es lo que me ha salido:

-Hola y bienvenido, John Ronald... R. Tolkien.-empezaría Martin estrechándole la regordeta mano.
-Saludos, amigo.
Y sin más, Martin arranca con la conversación:
-Muchos piensan que nuestras obras no solo deberían compararse sino incluso igualarse en calidad. ¿Qué opinas tu?-pregunta con un tono pretencioso.
-Emmm...¿Quién eres?
-Pues... George R.R. Martin. Escribo fantasía épica, como tu.
-Se nota por las erres. ¿Y qué es lo que has escrito, mi buen amigo?
-Canción de Hielo y Fuego.
-¡Ah! Ya se cual es, la leí en el más allá. Me la recomendó Robert E. Howard, y me dio muy buena opinión por eso de la sangre y las escenas de mujeres desnudas. Me dijo que lleva toda la saga esperando a que haya capítulos desde el punto de vista de Gregor Clegane, la Montaña que Cabalga; o de su hermano, cuya moral le gusta más. Igualmente, no me agrada que comparen mi obra con ninguna otra. La última vez que lo hicieron, Clive Lewis terminó enfadado.
Martin se rie amistosamente.
-Cierto, cierto. De todas formas, a la gente le gusta mucho compararlas, pero bueno...-hace una pausa para toser y sudar.-Hay una pregunta que siempre te he querido hacer. Dime, ¿qué es lo que más te gustó escribir sobre tu magnífica obra? 
-Siempre me gustó mucho la tradición nórdica y anglosajona, y crear un mundo inspirado en esas tradiciones, con sus propias culturas, lenguas, países, reinos y razas. En El Señor de los Anillos pretendo trasladar al lector a ese mundo lo mejor posible, partiendo de un viaje a través de él, de forma que pudiesen apreciar cada colina, cada árbol, cada castillo y cada canción que en él hay tal como lo hacía yo.
-Si, esa es la función del arte en mi opinión, transmitir lo mejor posible aquello que sientes (por eso todos los personajes de mi saga son por lo general tan frikis). Y sin duda tu lo has hecho de forma espectacular, por lo que dice la crítica. Por desgracia, el resto de gente opina que eso mismo es lo que la hace una obra pesada, densa y aburrida de leer. Por doquier los adolescentes (y no tan adolescentes), desprecian tus descripciones.
-¿Ah si? Que mal...
-Si, bueno. Yo aprendí de eso y pongo las menos posibles. Cuando me entra la vena de narrar un paisaje, meto un diálogo chistoso o una escena de sexo.
-Si, eso he notado. Me encantan los capítulos de Brienne y los de Bran, aunque odio los de Tyrion en su mayoría.
-Yo también. Tengo que estar horas pensando en diálogos ingeniosos y frases ocurrentes cada vez que escribo sobre él.  A ver si lo mato pronto o algo.
-En Danza con Dragones está bien.
-Si, a mi también me gusta el relleno. Me gano el pan y la fama con él. Por cierto, ¿viste la serie de televisión?
-No me he muerto para ver la televisión, tengo cosas mejores que hacer.
-Vaya, ¿ni tampoco la has visto por internet?
Tolkien frunce el ceño extrañado.
-¿Inter... que?
-Es igual. Espero entonces que no te moleste que hayan hecho una triología cinematográfica de El Señor de los Anillos.
Tolkien asiente.
-Si, ya la vi. Supongo que están bien, aunque yo no le hubiese dado tanta importancia a la batalla en el abismo de Helm.
-Para mi fue una gran batalla. Tengo pensado escribir en mi próximo libro lo que yo titulo la Batalla de Hielo.-Martin hace una pausa dramática y se queda esperando a que Tolkien se sorprenda o algo.
Como no lo hace, continúa:
-Quisiera inspirarla un poco en la del abismo de Helm.
Tolkien suspira y se recuesta mejor en su sillón de nubes.
-No se, yo solo puse esa batalla como escusa para hablar sobre cuernavilla, sus cuevas y todo eso. Y también por su desenlace, con los Ucornos llendo al rescate de los hombres, así como Gandalf con el pueblo dividido de Rohan.
Martin se saca una libreta y empieza a anotar.
-Bajo... el Muro... hay cuevas... misteriosas... y unos nuevos... seres... místicos... salvan a la... Guardia de la Noche. Genial.-dice Martin mientras escribe.
-¡Vaya, que forma más extraña tienes de ser creativo!-exclama Tolkien sorprendido.
-Te sorprenderías más si vieses la tele. A la gente le encanta que andes siempre a vueltas y a sorpresas con el argumento. De hecho, muchos acusan a El Señor de los Anillos de ser demasiado lineal y simple, y poco original en el desarrollo de la trama.-dice Martin, a lo que Tolkien niega con la cabeza.
-Nunca pensé en darle importancia al argumento, solo quería que la gente disfrutara con como es la Tierra Media y su conflicto. Al princio solo servía de trasfondo histórico para la lengua élfica que había creado; tenía pensado que al final Saruman se quedara con el anillo. Cuando decidí escribir El Señor de los Anillos le puse final feliz.
-Grave error. Los finales felices ya están muy vistos; es mejor poner sangre por un tubo.
-Como la Boda Roja, ¿no?
-Eso es.-responde Martin levantando el pulgar.
-Bueno, en realidad yo también quería meter suspenso en la escena en que Boca de Sauron le enseña la cota de malla de Frodo a Gandalf, para que los lectores no supiesen si estaba vivo o muerto.
-Debiste haber puesto que enseñase una cabeza bañada en brea.
A Tolkien no le hace ninguna gracia, a lo que Martin responde:
-No, en serio, esas cosas les encanta a los chavales (y a los no tan chavales). Los tengo a todos pendientes de cada mínima frase que escribo.
-Me alegro mucho por tí. Y dime, que total estoy muerto y no gasto dinero comprando tus libros, ¿cómo tienes pensado terminar la saga?
Martin se ríe.
-No se, tenía pensado preguntártelo a tí. Solo tengo ideada la forma morbosa en que voy matar a los personajes más queridos.
Los dos se ríen.  
-Yo haría que la Guardia de la Noche resista en una feroz batalla contra los Otros hasta que Daenerys venga y los salve por la retaguardia, cargando a golpe de caballería.-le sugiere Tolkien.
-Escriba lo que escriba van a comprar el libro en masa, igualmente. Tenía pensado jubilarme y contratar a un ejército de monos o algo para que me terminen la saga. Y ahora que lo pienso, no se está tan mal aquí en el cielo, así que le daré a tope al bacon.- comenta recostándose en la nube que tiene por sillón. 
-Emmm... bueno, haz lo que quieras. ¿No disfrutas acaso con el simple hecho de escribir?
-Al principio si, pero me cargué a demasiado personajes en Tormenta de Espadas, cerré demasiadas tramas y ahora tengo que andar a reinventar la historia. Total, siete libros es mucho, yo solo quería hacer tres o cuatro al principio. Siete termina cansando.
-Estoy de acuerdo.
-Bueno, Tolkien, estoy seguro de que podríamos estar horas hablando, pero si algo nos ha enseñado El Señor de los Anillos con sus descripciones, es que a la gente no le gusta leer mucho (ni echarle imaginación a nada), y esta conversación va ser publicada en un blog.
-¿Un qué? Bueno, es igual; tienes razón. Quedé con Hitler en el infierno para hablar sobre los puntos buenos que tendría la sociedad de existir solamente la raza aria. Nos vemos, George R.R.... emmm...lo que sea, adiós.
-Adios. Puede que algún día volvamos a mantener un diálogo como este...
           


Bienvenidos al rincón del emo.

Hola, bienvenidos al rincón del emo. Yo soy el emo, y vengo aquí para hablaros sobre el día a día de mi asquerosa y patética existencia.
Hace dos días me desperté por la mañana con ganas de sublimar mis desgracias (esto es lo que Freud llama a desahogar los pesares mediante la creatividad), de forma que me cree una cuenta en Asco de Vida, y mi intención solo era la de escribir anécdotas malas sobre mi vida, pero a pesar de ello me banearon por spamming. ¡Jo!
Luego me fui a pintar de negro la uñas a mi salón favorito de siempre, pero el tipo nuevo que allí había al parecer no sabe diferenciar emo de homosexual, porque me las pintó de rosa. Triste por esta mala pasada (y por el resto de mi existencia), me fui a la casa de un amigo (el único que tengo) para consumir drogas con la esperanza de que, con un poco de suerte, me diera algo que me hiciera quedar en el sitio. Él me lió un porro y me lo dio para fumar, y así yo lo hice, aunque en realidad era una de las primeras veces que consumía dicha droga, ya que con eso de que me corto las venas día sí y día también, mis padres, que me quieren mucho (¡tanto que me han jodido la vida!), me tienen muy vigilado y andan siempre preocupados (¡como los odio!).
Total, que me coloqué con la droga y en esto que, de tan poco acostumbrado que estaba, le di caladas de más y terminé con un blancón encima muy fuerte, para mi alegría, pues tuve la sensación de que iba a morir. Caí al suelo de lo cansado que estaba y empecé a balbucear que me dieran algo dulce, y es en esto cuando mi amigo me empieza a dar golosinas que allí tenía, no sin antes pasárselas por sus partes íntimas para así reirse de mi estado. Yo las comí igual y, de tan mal que tengo el estómago por esto de consumir pastillas para intentar suicidarme, empecé a vomitar por todo el piso. Vomité en la alfombra, en el sofá, en la pecera, en el pez, en la jaula del ratón, en el ratón, en la caja de la serpiente, en la nevera, por la ventana, encima de mi amigo y, por último, en el retrete.
Luego, mi amigo, todo furioso él, me llevó abajo, a un parque, y metió una jeringuilla en una jaula para perros. Me dijo que, si me pinchaba con ella, moriría. No lo pensé más y me lancé para cogerla, y para mi desgracia, caí en la broma que me tenía allí preparada mi amigo, porque me encerró en la jaula y se fue. Me quedé ahí metido, con una jeringuilla que estaba vacía, acuclillado y en una posición muy incómoda, gritando para que alguien me ayudase. Nadie vino.

Al cabo de dos días mi amigo pasó por ese parque y se divirtió más de lo que se sorprendió al verme todavía allí. Me sacó de la jaula y lo aborrecí por ello, pues ya casi me estaba muriendo de deshidratación. Intenté pegarle, pero las uñas rosas que el tipo me puso eran tan largas que me hice un corte a mí mismo en la palma de la mano y le di tiempo a mi amigo de tirarme al suelo y golpearme. Me dijo que no me volviera a pasar por su casa y que, a ser posible, no le dijera a nadie que nos conocemos.
Y bueno, aquí estoy para contaros esta desgracia. Triste, ¿verdad?         

lunes, 9 de julio de 2012

"He matado a una prostituta con una motosierra. ¡Tuve que hacerlo, casi se escapa!"

Hola, querido amigo o amiga, si es que existes y estás leyendo esta primera publicación de mi blog. A muchos os habrá extrañado la imagen que se puede apreciar en la cabecera de la página, puede incluso que no sepáis si os resulta desagradable o graciosa, con ese Christian Bale que parece que le estén metiendo una escoba por una parte poco recomendable del cuerpo. Pero ese de ahí no es Christian Bale, no; se trata sino de Patrick Bateman, protagonista del libro y posterior película titulados American Psycho (Psicópata Americano).

Muchos ya sabréis de lo que os hablo, pues pocos son los que no han visto a Pat dándole su opinión sobre el grupo "Huey Lewis and the New" a un tipo antes de molerle la cabeza a hachazos. Para los que no, esta novela, escrita en los años noventa por un tal Bret Easton Ellis, nos cuenta la rutina diaria de un yupi (pijo metrosexual rico) de Wall Street que tiene la curiosa manía de matar gente cuando le entra el gusanillo. El autor emplea un estilo bastante burlón con respeto al comportamiento del protagonista, el cual a su vez narra la historia en primera persona usando un tono terriblemente cínico con su círculo social.  Es un estilo que, en primera instancia, me recuerda mucho a El Club de la Lucha, de Chuck Palahniuk.
La historia comienza narrando los quehaceres diarios de nuestro queridísimo protagonista: como se dedica al cuidado pulcro de su higiene y de su apariencia física desde primera hora de la mañana, como se reúne en restaurantes de lujo con sus muy pedantes y yupis amigos, como se gasta su muy abundante dinero en lujos, bebidas y cocaína, como insulta a los mendigos que ve en las calles neoyorquinas y sufre ataques de angustia cuando descubre que alguien tiene más estilo que él o algún lujo más caro, y, finalmente, como mata a susodicha persona que considera superior.

Así es Patrick Bateman y así de pedante puede resultar ser, y el autor profundiza en esa mente de pirado describiendo cada pensamiento que tiene de forma naturalista. Así es como descubrimos a un tipo capaz de reconocer hasta la última marca en ropa que llevan las personas de su círculo social, pero incapaz de reconocer a la persona en cuestión, confundiendo siempre a unos con otros, muestra de lo atrapado que está en ese mundo materialista.Y cuando algo que le dicen o hacen no le gusta, en lugar de rechinar los dientes como hacemos la mayoría, se imagina lo divertido que sería arrancarle los ojos, las tripas o clavar su cabeza en una pica.
En definitiva, es una lectura muy cercana a este personaje tan particular, un psicópata con los rollos que tienen los psicópatas por la cabeza pero en un contexto tan apestosamente capitalista que resulta lógico que alguien con sus problemas dé rienda suelta a su maldad.

American Psycho, señores. Gran obra. Y si os da pereza leer, pues mirad la película, que está muy buena y tiene chorros de sangre más chistosos que horrendos. Os contaría más sobre ella, pero tengo que devolver unos videos ;D


Bienvenidos a mi blog.


Hola, bueno, soy yo y aquí estoy. Me llamo Diego Figueiras, pero podeís llamarme Cagado a Palos si os complace. Y bueno, ya teneís ahí a lado todo lo que necesitáis saber de mí, el resto se puede resumir en menos líneas.

Creé este blog para hablar de cosas, no se, literatura, cine, humor negro como el cola-cao, anécdotas, no se.Para cagarnos en alguien también si surge la ocasión. Ya veremos, no prometo nada, y desde luego, no prometo que publique rápido. Si queréis matamos a alguien, a mi me da igual.

Así que muchos besitos...