Muchos de vosotros conoceréis a estos dos escritos de fantasía épica. El primero, George R.R. Martin, es el autor de la saga Canción de Hielo y Fuego, de la que hay serie y todo, muy adictiva ella y los libros. Y el Otro es el genio indiscutible Tolkien, autor de El Señor de los Anillos, obra maestra del género y de una calidad que muy pocos libros poseen, muy conocida ella gracias a las películas.
Mucha gente las suele comparar; típica ya es la frase que dice que hay que colocar una a lado de la otra en la estantería; pues bien, me he puesto a suponer qué pasaría si estos dos mantuviesen un diálogo, y esto es lo que me ha salido:
-Hola y bienvenido, John Ronald... R. Tolkien.-empezaría Martin estrechándole la regordeta mano.
-Saludos, amigo.
Y sin más, Martin arranca con la conversación:
-Muchos piensan que nuestras obras no solo deberían compararse sino incluso igualarse en calidad. ¿Qué opinas tu?-pregunta con un tono pretencioso.
-Emmm...¿Quién eres?
-Pues... George R.R. Martin. Escribo fantasía épica, como tu.
-Se nota por las erres. ¿Y qué es lo que has escrito, mi buen amigo?
-Canción de Hielo y Fuego.
-¡Ah! Ya se cual es, la leí en el más allá. Me la recomendó Robert E. Howard, y me dio muy buena opinión por eso de la sangre y las escenas de mujeres desnudas. Me dijo que lleva toda la saga esperando a que haya capítulos desde el punto de vista de Gregor Clegane, la Montaña que Cabalga; o de su hermano, cuya moral le gusta más. Igualmente, no me agrada que comparen mi obra con ninguna otra. La última vez que lo hicieron, Clive Lewis terminó enfadado.
Martin se rie amistosamente.
-Cierto, cierto. De todas formas, a la gente le gusta mucho compararlas, pero bueno...-hace una pausa para toser y sudar.-Hay una pregunta que siempre te he querido hacer. Dime, ¿qué es lo que más te gustó escribir sobre tu magnífica obra?
-Siempre me gustó mucho la tradición nórdica y anglosajona, y crear un mundo inspirado en esas tradiciones, con sus propias culturas, lenguas, países, reinos y razas. En El Señor de los Anillos pretendo trasladar al lector a ese mundo lo mejor posible, partiendo de un viaje a través de él, de forma que pudiesen apreciar cada colina, cada árbol, cada castillo y cada canción que en él hay tal como lo hacía yo.
-Si, esa es la función del arte en mi opinión, transmitir lo mejor posible aquello que sientes (por eso todos los personajes de mi saga son por lo general tan frikis). Y sin duda tu lo has hecho de forma espectacular, por lo que dice la crítica. Por desgracia, el resto de gente opina que eso mismo es lo que la hace una obra pesada, densa y aburrida de leer. Por doquier los adolescentes (y no tan adolescentes), desprecian tus descripciones.
-¿Ah si? Que mal...
-Si, bueno. Yo aprendí de eso y pongo las menos posibles. Cuando me entra la vena de narrar un paisaje, meto un diálogo chistoso o una escena de sexo.
-Si, eso he notado. Me encantan los capítulos de Brienne y los de Bran, aunque odio los de Tyrion en su mayoría.
-Yo también. Tengo que estar horas pensando en diálogos ingeniosos y frases ocurrentes cada vez que escribo sobre él. A ver si lo mato pronto o algo.
-En Danza con Dragones está bien.
-Si, a mi también me gusta el relleno. Me gano el pan y la fama con él. Por cierto, ¿viste la serie de televisión?
-No me he muerto para ver la televisión, tengo cosas mejores que hacer.
-Vaya, ¿ni tampoco la has visto por internet?
Tolkien frunce el ceño extrañado.
-¿Inter... que?
-Es igual. Espero entonces que no te moleste que hayan hecho una triología cinematográfica de El Señor de los Anillos.
Tolkien asiente.
-Si, ya la vi. Supongo que están bien, aunque yo no le hubiese dado tanta importancia a la batalla en el abismo de Helm.
-Para mi fue una gran batalla. Tengo pensado escribir en mi próximo libro lo que yo titulo la Batalla de Hielo.-Martin hace una pausa dramática y se queda esperando a que Tolkien se sorprenda o algo.
Como no lo hace, continúa:
-Quisiera inspirarla un poco en la del abismo de Helm.
Tolkien suspira y se recuesta mejor en su sillón de nubes.
-No se, yo solo puse esa batalla como escusa para hablar sobre cuernavilla, sus cuevas y todo eso. Y también por su desenlace, con los Ucornos llendo al rescate de los hombres, así como Gandalf con el pueblo dividido de Rohan.
Martin se saca una libreta y empieza a anotar.
-Bajo... el Muro... hay cuevas... misteriosas... y unos nuevos... seres... místicos... salvan a la... Guardia de la Noche. Genial.-dice Martin mientras escribe.
-¡Vaya, que forma más extraña tienes de ser creativo!-exclama Tolkien sorprendido.
-Te sorprenderías más si vieses la tele. A la gente le encanta que andes siempre a vueltas y a sorpresas con el argumento. De hecho, muchos acusan a El Señor de los Anillos de ser demasiado lineal y simple, y poco original en el desarrollo de la trama.-dice Martin, a lo que Tolkien niega con la cabeza.
-Nunca pensé en darle importancia al argumento, solo quería que la gente disfrutara con como es la Tierra Media y su conflicto. Al princio solo servía de trasfondo histórico para la lengua élfica que había creado; tenía pensado que al final Saruman se quedara con el anillo. Cuando decidí escribir El Señor de los Anillos le puse final feliz.
-Grave error. Los finales felices ya están muy vistos; es mejor poner sangre por un tubo.
-Como la Boda Roja, ¿no?
-Eso es.-responde Martin levantando el pulgar.
-Bueno, en realidad yo también quería meter suspenso en la escena en que Boca de Sauron le enseña la cota de malla de Frodo a Gandalf, para que los lectores no supiesen si estaba vivo o muerto.
-Debiste haber puesto que enseñase una cabeza bañada en brea.
A Tolkien no le hace ninguna gracia, a lo que Martin responde:
-No, en serio, esas cosas les encanta a los chavales (y a los no tan chavales). Los tengo a todos pendientes de cada mínima frase que escribo.
-Me alegro mucho por tí. Y dime, que total estoy muerto y no gasto dinero comprando tus libros, ¿cómo tienes pensado terminar la saga?
Martin se ríe.
-No se, tenía pensado preguntártelo a tí. Solo tengo ideada la forma morbosa en que voy matar a los personajes más queridos.
Los dos se ríen.
-Yo haría que la Guardia de la Noche resista en una feroz batalla contra los Otros hasta que Daenerys venga y los salve por la retaguardia, cargando a golpe de caballería.-le sugiere Tolkien.
-Escriba lo que escriba van a comprar el libro en masa, igualmente. Tenía pensado jubilarme y contratar a un ejército de monos o algo para que me terminen la saga. Y ahora que lo pienso, no se está tan mal aquí en el cielo, así que le daré a tope al bacon.- comenta recostándose en la nube que tiene por sillón.
-Emmm... bueno, haz lo que quieras. ¿No disfrutas acaso con el simple hecho de escribir?
-Al principio si, pero me cargué a demasiado personajes en Tormenta de Espadas, cerré demasiadas tramas y ahora tengo que andar a reinventar la historia. Total, siete libros es mucho, yo solo quería hacer tres o cuatro al principio. Siete termina cansando.
-Estoy de acuerdo.
-Bueno, Tolkien, estoy seguro de que podríamos estar horas hablando, pero si algo nos ha enseñado El Señor de los Anillos con sus descripciones, es que a la gente no le gusta leer mucho (ni echarle imaginación a nada), y esta conversación va ser publicada en un blog.
-¿Un qué? Bueno, es igual; tienes razón. Quedé con Hitler en el infierno para hablar sobre los puntos buenos que tendría la sociedad de existir solamente la raza aria. Nos vemos, George R.R.... emmm...lo que sea, adiós.
-Adios. Puede que algún día volvamos a mantener un diálogo como este...
Jajajajajajjajaja. Ya hay que ver, sí. Me imagino como seria un conversación entre Hitler y Tolkien... No seria mala idea...
ResponderEliminarSí, sería buena idea, uno hablando de orcos y el otro de judíos, ¿no? xDD
ResponderEliminarMe parece que para ambos eran lo mismo, bro... Racismo everywhere...
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