EL DUENDE.
El otro día me estaba tirando un tremendo truño en el baño, cuando de pronto fui abducido por extraterrestres
Allí, en el centro de la nave, desnudo de cintura para abajo y con la mierda
todavía asomando por mi ano, observé como los extraterrestres estudiaban mis
reacciones para poder analizar el comportamiento humano. Me tiraron piedras, me
quemaron el bello púbico, me mojaron con agua helada y me sedujeron con el
holograma de una mujer desnuda
Me tenían encerrado en una celda aislada para que no pudiera escapar, mientras ellos practicaban extraños ritos satánicos en otra sala de la nave.
Un día, mientras me masturbaba, me puse tan nervioso que, sin querer, me torcí el pene. Los médicos me llevaron a la enfermería pensando que sería algo grave, lo cual me brindó la oportunidad de aturdirlos con un par de golpes de kárate y buscar la huida.
Sin embargo, me perdí y fui a parar a la sala de ritos religiosos, donde estaban todos los extraterrestres adorando a la estatua de un duende satánico.
Me tenían encerrado en una celda aislada para que no pudiera escapar, mientras ellos practicaban extraños ritos satánicos en otra sala de la nave.
Un día, mientras me masturbaba, me puse tan nervioso que, sin querer, me torcí el pene. Los médicos me llevaron a la enfermería pensando que sería algo grave, lo cual me brindó la oportunidad de aturdirlos con un par de golpes de kárate y buscar la huida.
Sin embargo, me perdí y fui a parar a la sala de ritos religiosos, donde estaban todos los extraterrestres adorando a la estatua de un duende satánico.
Dicho rito consistía en tomar docenas de cápsulas
alucinógenas, lo que me dio la oportunidad de alcanzar la figura del duende sin
que nadie se enterara y huir con ella. Los extraterrestres, al darse cuenta de
esto, intentaron matarme, pero yo usé al duende como rehén y conseguí que me
indicaran la salida de la nave. Me tiré al vacío y caí en un lago. Había vuelto
a casa.
Sin embargo, al volver a mi habitación, observé que el duende no era un simple duende. Tenía la facultad de revelarle el futuro a todo aquel que consumiese drogas cerca de él.
Un día, mientras me fumaba un porro de maría en un parque junto a la estatua del duende, caí al suelo rodeado por un holocausto de revelaciones, viendo, en cuestión de segundos, todo mi futuro pasar ante mis ojos. Tal información hizo que la luz de mi alma se apagase y que mi mente cayese en la demencia, a pesar de haber vislumbrado un futuro próspero y magnificente. ¿Sabes a que se debió dicha reacción, al margen del hecho de que estaba fumado?
Sin embargo, al volver a mi habitación, observé que el duende no era un simple duende. Tenía la facultad de revelarle el futuro a todo aquel que consumiese drogas cerca de él.
Un día, mientras me fumaba un porro de maría en un parque junto a la estatua del duende, caí al suelo rodeado por un holocausto de revelaciones, viendo, en cuestión de segundos, todo mi futuro pasar ante mis ojos. Tal información hizo que la luz de mi alma se apagase y que mi mente cayese en la demencia, a pesar de haber vislumbrado un futuro próspero y magnificente. ¿Sabes a que se debió dicha reacción, al margen del hecho de que estaba fumado?
EL CIELO.
El otro día estaba manteniendo relaciones sexuales, cuando de pronto caí en la cuenta de que lo estaba haciendo con un hombre y me morí de un infarto
El otro día estaba manteniendo relaciones sexuales, cuando de pronto caí en la cuenta de que lo estaba haciendo con un hombre y me morí de un infarto
Me desperté en el cielo, para mi gran pesar y desazón, y me sorprendí de que el
cielo no fuera como creía; era una enorme isla de dulces, con soldados de
turrón duro y prostitutas echas con bombones. Allí todo era dulce, bondadoso y
sencillo.
Decidí disfrutar de mi buena ventura y, como haría toda persona inteligente al encontrarse en una isla de dulces, me senté en un rincón aparte y me masturbé en solitario. Incluso mi eyaculación era chocolate blanco
Entonces apareció un chicle de menta, alegando ser el dueño de la isla y, sin darme tiempo siquiera a limpiarme la mano, me encadenó a una cuerda de regaliz y me llevó a las minas de galletas
Allí trabajé día y noche, hasta que las manos me sudaban zumo de piña y por la nariz me salía helado de vainilla.
Caí en un trance existencial y fui arrojado a una fosa común, dado por muerto.
Decidí disfrutar de mi buena ventura y, como haría toda persona inteligente al encontrarse en una isla de dulces, me senté en un rincón aparte y me masturbé en solitario. Incluso mi eyaculación era chocolate blanco
Entonces apareció un chicle de menta, alegando ser el dueño de la isla y, sin darme tiempo siquiera a limpiarme la mano, me encadenó a una cuerda de regaliz y me llevó a las minas de galletas
Allí trabajé día y noche, hasta que las manos me sudaban zumo de piña y por la nariz me salía helado de vainilla.
Caí en un trance existencial y fui arrojado a una fosa común, dado por muerto.
En el cielo, cuando mueres, vas parar al infierno. Sin
embargo, yo no había muerto. Debía encontrar la forma de volver a casa.
Como todos me daban por muerto, me infiltré en el palacio del chicle de menta y entré en su habitación, donde lo sorprendí masturbándose con una piruleta. Todos conocen la rivalidad que existe entre los chicles y las piruletas; su intento de confraternizar en los chupas con corazón de chicle no es más que una tapadera para ocultar la tremenda rivalidad que hay entre ambos.
De forma que decidí hacerle chantaje con revelarles a todos su extraña vida personal si no me decía la forma de huir del cielo.
Y así lo hizo.
Me reveló un enorme retrete a través del cual se accedía al mundo de los vivos. Me metí dentro, sumergiéndome en un agua llena de excrementos y cayendo al vacío.
Volví a mi cuerpo, sobre la camilla del hospital y, tras plantearme numerosas cuestiones existenciales y filosóficas, comprendí que en realidad no había ido al cielo. ¿Sabes a donde fui?
Como todos me daban por muerto, me infiltré en el palacio del chicle de menta y entré en su habitación, donde lo sorprendí masturbándose con una piruleta. Todos conocen la rivalidad que existe entre los chicles y las piruletas; su intento de confraternizar en los chupas con corazón de chicle no es más que una tapadera para ocultar la tremenda rivalidad que hay entre ambos.
De forma que decidí hacerle chantaje con revelarles a todos su extraña vida personal si no me decía la forma de huir del cielo.
Y así lo hizo.
Me reveló un enorme retrete a través del cual se accedía al mundo de los vivos. Me metí dentro, sumergiéndome en un agua llena de excrementos y cayendo al vacío.
Volví a mi cuerpo, sobre la camilla del hospital y, tras plantearme numerosas cuestiones existenciales y filosóficas, comprendí que en realidad no había ido al cielo. ¿Sabes a donde fui?
LA SOMBRA.
El otro día me estaba hurgando en el ano mientras me hacía preguntas filosóficas y existenciales, cuando de pronto sentí un tic en mi pierna izquierda y me propiné, involuntariamente, un rodillazo en el huevo izquierdo, teniendo como resultado alucinaciones con una ardilla hecha de queso y que podía hablar con una mujer desnuda que decía ser la respuesta al origen del universo, y con una sombra gigante que no estaba proyectada en el suelo, sino que era en 3D, y que, a su vez, proyectaba sobre el suelo la imagen de un hombre con cara de retrasado (una sombra que proyectaba a un hombre, una paradoja viva).
El otro día me estaba hurgando en el ano mientras me hacía preguntas filosóficas y existenciales, cuando de pronto sentí un tic en mi pierna izquierda y me propiné, involuntariamente, un rodillazo en el huevo izquierdo, teniendo como resultado alucinaciones con una ardilla hecha de queso y que podía hablar con una mujer desnuda que decía ser la respuesta al origen del universo, y con una sombra gigante que no estaba proyectada en el suelo, sino que era en 3D, y que, a su vez, proyectaba sobre el suelo la imagen de un hombre con cara de retrasado (una sombra que proyectaba a un hombre, una paradoja viva).
Cuando recuperé la compostura, me di cuenta de que había viajado 18 años en el
tiempo, presenciando mi propio nacimiento e inundándome la mente con preguntas
existenciales.
Estuve observándome durante 18 años, en forma de sombra, viéndome de nuevo crecer y presenciando los momentos cumbres de mi vida, hasta llegar al momento en que me empecé a hurgarme en el ojete.
Estuve observándome durante 18 años, en forma de sombra, viéndome de nuevo crecer y presenciando los momentos cumbres de mi vida, hasta llegar al momento en que me empecé a hurgarme en el ojete.
Finalmente, dejé de ser una sombra y volvía a ocupar mi
cuerpo, volviendo al presente y, posteriormente, masturbándome en solitario mientras me olisqueaba el dedo.
Y cuando llegué al clímax, fui inundado por una sarta de revelaciones e iluminaciones que hicieron que quedara siete días y siete noches en coma, en un estado divino. Me desperté y, a pesar de llevar siete días durmiendo, solo me parecieron unos segundos.
Entonces comprendí que todas mis preguntas filosóficas y existenciales habían quedado respondidas, ¿sabes porque?
Y cuando llegué al clímax, fui inundado por una sarta de revelaciones e iluminaciones que hicieron que quedara siete días y siete noches en coma, en un estado divino. Me desperté y, a pesar de llevar siete días durmiendo, solo me parecieron unos segundos.
Entonces comprendí que todas mis preguntas filosóficas y existenciales habían quedado respondidas, ¿sabes porque?
EL SUBCONSCIENTE
El otro día estaba viendo una película porno, cuando de pronto sufrí un derrame de semen y quedé inconsciente, adentrándome en el mundo de mi subconsciente.
El otro día estaba viendo una película porno, cuando de pronto sufrí un derrame de semen y quedé inconsciente, adentrándome en el mundo de mi subconsciente.
Allí descubrí que nuestro mundo no es real, y que solo mientras dormimos somos
conscientes de ello, ya que nuestro subconsciente sabe que nada es real. En las
profundidades más recónditas de nuestra mente yace la verdad sobre el mundo
real, y para poder despertar, debemos encontrar esa verdad.
Así que me dispuse a buscar esa verdad oculta. Estuve lo que a mi me parecieron años, décadas buscándola, hasta que por fin caí en la cuenta de que se encontraba en el interior de la boca de un león adicto a los huevos.
Le enseñé las pelotas para atraerlo a una trampa que coloqué en el suelo y conseguí capturarlo y extraerle lo que tenía dentro.
Entonces me di cuenta de que la realidad no existía, que todo era el producto del subconsciente de una anchoa parlante y que nosotros solo éramos parte del sueño de dicha anchoa.
Así que me dispuse a buscar esa verdad oculta. Estuve lo que a mi me parecieron años, décadas buscándola, hasta que por fin caí en la cuenta de que se encontraba en el interior de la boca de un león adicto a los huevos.
Le enseñé las pelotas para atraerlo a una trampa que coloqué en el suelo y conseguí capturarlo y extraerle lo que tenía dentro.
Entonces me di cuenta de que la realidad no existía, que todo era el producto del subconsciente de una anchoa parlante y que nosotros solo éramos parte del sueño de dicha anchoa.
Me desperté y, tras asimilar esta terrible verdad, me puse a
plantearme cuestiones filosóficas y existenciales a la par que me masturbaba en
solitario.
A causa de todo ello, lo que yo creía que era la realidad comenzó a volverse ambiguo e incierto y, como una persona que es consciente de que sueña, comencé a modificar las leyes físicas de mi entorno y a crear neveras gigantes con formas de pene.
Acabé cayendo en la demencia, convirtiéndome en un asesino profesional de anchoas en un desesperado intento por convertir el sueño de la anchoa parlante en una pesadilla.
Al final desistí en mi empeño y acepté la "realidad", ¿sabes porque?
A causa de todo ello, lo que yo creía que era la realidad comenzó a volverse ambiguo e incierto y, como una persona que es consciente de que sueña, comencé a modificar las leyes físicas de mi entorno y a crear neveras gigantes con formas de pene.
Acabé cayendo en la demencia, convirtiéndome en un asesino profesional de anchoas en un desesperado intento por convertir el sueño de la anchoa parlante en una pesadilla.
Al final desistí en mi empeño y acepté la "realidad", ¿sabes porque?
EL PERRO VERDE.
El otro día me la estaba cascando, cuando de pronto una boca apareció en la palma de mi mano y comenzó a devorarme poco a poco, hasta acabar con mi existencia y haciéndome viajar a una dimensión paralela. Allí conocí a un hombre que se asombró mucho al verme y que me propuso que, si conseguía dar la vuelva al mundo en un segundo, me llevaría ante un espejo para que yo también pudiera asombrarme de mi aspecto.
El otro día me la estaba cascando, cuando de pronto una boca apareció en la palma de mi mano y comenzó a devorarme poco a poco, hasta acabar con mi existencia y haciéndome viajar a una dimensión paralela. Allí conocí a un hombre que se asombró mucho al verme y que me propuso que, si conseguía dar la vuelva al mundo en un segundo, me llevaría ante un espejo para que yo también pudiera asombrarme de mi aspecto.
Me di cuenta de que en ese mundo, un segundo equivalía a un millón de años, y
de que por cada año, a los seres de ese mundo les salía una cana verde.
Viajé durante siglos, siendo consciente de que, cuando mi cuerpo quedara repleto de canas, me moriría. Encontré trabajos en los que era menospreciado, países en los que me discriminaban y oprimían, personas que en lugar de brindarme amor intentaban domesticarme y manipularme a su antojo.
Cuando al fin conseguí dar la vuelta al mundo, era ya un viejo de un millón de años, solo y vagabundo.
Viajé durante siglos, siendo consciente de que, cuando mi cuerpo quedara repleto de canas, me moriría. Encontré trabajos en los que era menospreciado, países en los que me discriminaban y oprimían, personas que en lugar de brindarme amor intentaban domesticarme y manipularme a su antojo.
Cuando al fin conseguí dar la vuelta al mundo, era ya un viejo de un millón de años, solo y vagabundo.
Encontré al hombre que me prometió enseñarme un espejo, y me
quedé anonadado al observarme en él: era un perro viejo y moribundo, esperando
a que la muerte me abrazase y me arrancara de ese mundo cruel. Y así lo hizo.
Me morí y volví a esta dimensión, sorprendiéndome de que solo pasara un
segundo.
Todo esto hizo que mis cuestiones filosóficas y existenciales quedaran y que yo comenzara a masturbarme en solitario. ¿Sabes porque? Lo primero digo, no lo de masturbarme.
Todo esto hizo que mis cuestiones filosóficas y existenciales quedaran y que yo comenzara a masturbarme en solitario. ¿Sabes porque? Lo primero digo, no lo de masturbarme.
EL AMOR DE MI VIDA.
El otro día me estaba sacando fotos desnudo, cuando de pronto vi el reflejo de una mujer en el espejo de mi habitación y, tras vestirme, fui corriendo detrás de ella. Entonces me encontré con un enano que intentó rebanarme las bolas.
El otro día me estaba sacando fotos desnudo, cuando de pronto vi el reflejo de una mujer en el espejo de mi habitación y, tras vestirme, fui corriendo detrás de ella. Entonces me encontré con un enano que intentó rebanarme las bolas.
Haciendo uso de mis reflejos juveniles, le di una patada en la cara y lo
lancé por los aires cuál pájaro alzando el vuelo. Fui corriendo hacia donde se
encontraba y le sonsaqué toda la información que mis locuaces palabras pudieron
profesar.
Resultó que la mujer que vi en el reflejo era la esclava del enano, el cual diluía los pesares de su desarraigada vida coleccionando huevos humanos.
Tras comprender que me encontraba profundamente enamorado de esa inocente damisela, le pregunté al enano donde podría encontrarla. Él me dijo que vivía en un contenedor de basura a las afueras de la ciudad.
Fui allí con toda la rapidez que mi pasión me permitía, llevando una decepción directamente proporcional a la fuerza de esta; el contenedor había sido embargado.
En esto que aparece una seta voladora mágica, me llevó
volando a ras de las nubes y me condujo al reino de los pepinillos parlantes. Resultó que la mujer que vi en el reflejo era la esclava del enano, el cual diluía los pesares de su desarraigada vida coleccionando huevos humanos.
Tras comprender que me encontraba profundamente enamorado de esa inocente damisela, le pregunté al enano donde podría encontrarla. Él me dijo que vivía en un contenedor de basura a las afueras de la ciudad.
Fui allí con toda la rapidez que mi pasión me permitía, llevando una decepción directamente proporcional a la fuerza de esta; el contenedor había sido embargado.
Allí el tiempo pasaba más deprisa, con lo cual debía encontrarla antes de convertirme en un viejo. Entonces oí su canto. Un hermoso sonido, similar al chirrido de una tostadora averiada. Fui corriendo hacia allí, cuando de pronto me di cuenta de que era el estómago de un bebé gigante con diarrea.
Sin embargo, por allí también se encontraba mi querida damisela, que era hermosa cuál culo de mandril sin limpiar.
Hicimos el amor a la luz de la luna, gimiendo ambos de placer igual que dos cochinillos cagando.
A la mañana siguiente, cuando me desperté, descubrí que el amor de mi vida, a pesar de haberme prometido amor y pasión duraderos, se había evaporado. De ella solo quedaba un humo denso y rosado que olía igual de bien que su aroma: a materia en descomposición.
Volví a casa y me hice preguntas filosóficas y existenciales. ¿Sabes porque se evaporó
No hay comentarios:
Publicar un comentario