La gente, y más concretamente la gente estúpida, tiene una gigantesca necesidad por sentirse parte de un grupo; el miedo a ser diferente y por lo tanto a tener que valerse por uno mismo, ya bien sea en un ámbito práctico o en uno meramente intelectual, les provoca un pavor tan grande que ni ellos mismos son conscientes de lo grande que es. Acatan las normas que la mayoría de gente les dice que deben acatar.
En la música, en el cine, literatura, etc, esto es muy frecuente: a la gente estúpida no es que le guste lo que están viendo, leyendo o oyendo; lo que les gusta es esa sensación de que están haciendo algo socialmente aceptado y que son apreciados por una gran mayoria gracias a eso. A lo mejor desprecian a ese determinado grupo de música o a ese escritor, pero poco les importa; no piensan en ellos mismos, sino en lo que los demás piensen de ellos.
Y en el mundo de la literatura esto no es la excepción; libros sin ningún tipo de calidad, fabricados únicamente para ser destinados a un determinado sector de la sociedad que, por lo regular, es especialmente estúpido (ya que de otra forma no apreciarían susodichos libros), y que recomendarán los libros al resto de la comunidad estúpida, propiciando que se vendan en masa.
En concreto, voy a hablar de tres sagas literarias que, a mi juicio, son soberanamente estúpidas y que van encaminadas a un público que peca de lo mismo. Ambas comparten muchos rasgos; las tres están escritas con un lenguaje tan cargado de tópicos y de expresiones predecibles que leerlas resulta de lo más sencillo del mundo; no necesitas ni pensar en lo que estás leyendo, con abrir los ojos, mirar el papel y dejarte llevar obtienes la misma experiencia. ¿Que no has prestado atención y el último párrafo es como si no lo hubieras leído? No pasa nada, porque en realidad no te has perdido nada que valga la pena. Y así, hasta el idiota con menos neuronas en el cerebro es capaz de leerse de un plumazo un ladrillaco de ochocientas páginas y sentirse tan inteligente. Alguién que sea mínimamente aficionado a la lectura, dificilmente puede encontrar estos libros de su gusto.
Otro rasgo propio de estas tres sagas que muy prontamente pienso enumerar, son los personajes tipo Mary Sue/Gary Stu. Estas denominaciones, para los que no las conozcais, es la que se le da a aquellos personajes que, en realidad, son el alter ego de su autor. Así pues, las Mary Sue o los Gary Stu están tan idealizados y son tan perfectos que resultan nauseabundos y, lo que es peor, la trama suele ajustarse de tal forma que haga ver lo geniales y bellos que son. Normalmente, los que escriben a personajes que son Mary Sue/Gary Stu suelen ser adolescentes que publican fanfics intentando evadirse de la realidad creando a sus alter egos literarios.
Y en fin, sin más dilaciones, estas son las tres sagas literarias odiosas para gente estúpida:
El Nombre del Viento.
Esta inacabada trilogía, que en realidad se llama "Crónicas del asesino de reyes", pero que es mejor conocida por todo el mundo como "El Nombre del viento", es quizás la menos mala de las tres que voy a enumerar. Más que nada porque va enfocada a un público friki y éstos, al tener aficiones que a veces requiere de cierto grado cultural, son, digámoslo, los menos estúpidos de entre los lectores estúpidos (aunque estúpidos de igual modo). Esta obra es, o lo intenta ser, una obra de fantasía épica, aunque en realidad la épica se le va toda de un plumazo con solo leer la sinopsis de la solapa, y lo cierto es que fantasía también tiene poca y, la poca que tiene, resulta pedorra. Incluso videojuegos como el Warcraft tienen mucho más trasfondo literario; no os espereís una saga con la desbordante imaginación de "El Señor de los Anillos", lleno de lugares y razas con su historia y su mitología; ni tampoco os espereis una elaborada reconstruicción política de cómo es el mundo, tal como lo es "Juego de Tronos". En las más de dos mil páginas que va de saga, se visitan seis lugares (una ciudad, una universidad, un pueblo, otra ciudad, un bosque, otro pueblo), ninguno de los cuales es realmente interesante a excepción de los dos primeros; se conocen a un par de razas de hombres, todas aburridas y superficiales; se aprende un extraño tipo de magia (la llaman "simpatía"), que en realidad pretende emular a algún tipo de pseudo-ciencia, con resultados tan pedantes que te quedas con esa sensación de "¿y a mí qué?"; y finalmente, tiene a un Gary Stu de protagonista y a una feminne fatale, y a un profesor chiflado que al principio causa gracia pero que luego se vuelve tan aburrido como el resto de personajes (los cuales, a excepción de estos tres, están únicamente de adorno). Lo más odioso de la saga seguramente sea el protagonista, un Gary Stu llevado al límite; es un pelirrojo guapo de ojos verdes con un nombre muy raro ("kvothe, que se pronuncia cuouz"), listo a más no poder, capaz de tocar música celestial, hábil en todo lo que hace, capaz de engañar a todos con sus habilidades para la actuación, una enciclopedia andante de prácticamente todo, un Don Juan... y bueno, no sigo. Es como si el autor, Patrick Rothfuss, se creara un personaje de rol; escogiera el color de pelo, de ojos, la raza, y luego, de ser un mendingo andrajoso de nivel 1, lo va subiendo de nivel a lo largo de las miles y miles de páginas (y ese es basicamente todo el argumento de la obra, fuera bromas).
No os espereis que el autor haya elaborado un mundo mágico e increíble completamente salido de su imaginación; toda la obra se puede resumir con el día a día de la vida de un friki adicto a los videojuegos de rol. Porque, en realidad, ese es al tipo de lectores a los que va enfocada la saga y, valiéndose de una prosa asquerosamente sencilla, llena de tópicos que hacen veloz su lectura pero que resulte tremendamente insípida e insulsa, consigue crear una obra sobrevalorada para los frikis por el simple motivo de que se parece a la clase de libros que a ellos les gustaría escribir.
La Saga Crepúsculo.
¿Cómo podía faltar? Esa saga que lleva la estupidez hasta límites tales que, incluso, el más paleto de entre los paletos y que en su vida ha cogido un puto libro, es capaz de darse cuenta de lo estúpida que es. Vampiros gays, hombres lobos sacados de una telenovela venezolana, una protagonista que dice unas chorradas tan grandes que te dan ganas de pegarle, personajes secundarios y subtramas que no pintan nada, y unos villanos... espera, ¿dónde están los villanos? Es para niñas adolescentes atontadas lo que "El Nombre del Viento" para frikis soñadores.
Creo que de Crepúsculo ya se ha dicho todo y más; de hecho, lo que está de moda ahora ya no es idolatrarla, sino odiarla. Si no odias Crepúsculo, hasta el más tonto del pueblo te considerará un idiota ( y con razón), incluso aunque no se haya leído la saga en cuestión ni visto las películas. Si quieres parecer intelectual, solo tienes que criticar Crepúsculo delante de tus amigos (lo cual es muy sencillo, cualquiera es capaz de darse cuenta de lo mala que es), y quedarás como un campeón.
50 Sombras de Grey.
La primera vez que vi este primer libro de una saga, recuerdo que en su portada ponía algo así como "la polémica obra de la que habla todo el mundo". Y al leer esto, uno piensa: ¿polémica por qué? ¿habla de la guerra de irak? ¿trata sobre el maltrato de género? ¿es una crítica al sistema político vigente? ¿hay sexo gay? ¿hay sexo gay y violencia sádica?
Pues no, es otra estúpida historia de amor de esas que estamos ya cansados de ver miles y miles de veces en el cine, aburrida, empalagosa, insípida y a la que le sobran muchas páginas. Si dicen de ella que es polémica es porque hay sexo sadomasoquista (y para ser una novela erótica, tampoco es que sea la gran cosa). Novelas eróticas hay a patadas y todas mucho más explícitas y calentorras que esta novelucha. La única diferencia es que ésta va enfocada a un público muy concreto: esas amas de casa mal folladas que no han vuelto a coger un libro desde la secundaria y que, al compartir con su vecina del sexto piso sus angustias sexuales, le aconsejó leerse este libro en donde podrá satisfacer sus necesidades reprimidas. Al igual que El Nombre del Viento y Crepúsculo, viene con su ración de Mary Sue y Gary Stu. De hecho, son tan obvios que hasta me da pereza hablar de ellos: un protagonista rico, guapo, que toca el piano, tiene la polla para jugar al golf con ella, en la cama dice cosas como "oh sí nena" (¿de verdad la gente se lee estas cosas?), y, en definitiva, es el hombre que a la autora le gustaria tener (quien le diera...), y que, como no puede, pues crea a la protagonista, su alter ego, su Mary Sue, para vivir por ella lo que no puede vivir en la realidad. A un ama de casa mínimamente inteligente, que de vez en cuando lea algo más que las revistas del corazón y de decoración hogareña, dificilmente le podrán gustar estos libros, por muy mal follada que esté.
Y estas son para mí las tres sagas odiosas para gente estúpida. Que conste que, cuando digo que son para gente estúpida, no es que todo aquel que lea alguna de estas tres sagas lo sea necesariamente; lo que digo es que, claramente, ese es al tipo de público al que pretenden atraer, con independencia de que luego alguien culto e inteligente llegue a leerlas y que incluso puedan llegar a gustarle por a saber qué motivo.