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domingo, 11 de agosto de 2013
In Memoriam de un cocainómano
Me están hablando sobre no sé qué rollo de pillar un gramo y medio entre tres y yo no paro de pensar en algo que dijo mi madre sobre que soy como un tiburón, que si en algún momento de mi vida me detuviera me moriría, que siempre estoy acelerado, en movimiento. Yo les digo que sí, que los pillemos, y en media hora estamos con las rayas en la mesa y yo esnifo el primero y siento como la coca baja por mi… por el tubo ese por el que va el aire, traquea o lo que sea. Me da igual y me hago otra raya y entonces me doy cuenta de que me están llamando al móvil, pero paso de coger y termino de colocarme. Para cuando salgo del baño de algún pub cualquiera de una ciudad cualquiera, estoy tan colocado que me pongo a hablar con el primer gilipollas con el que me encuentro e incluso le sonrió y le doy palmaditas en el hombro como si me cayera bien, aunque en realidad me la pela y para cuando salimos del pub ya ni me acuerdo de su cara, así que mis coleguitas y yo piramos por ahí a disfrutar del colocón pero yo me rayo y les doy de lado alegando que mi novia me está buscando, lo cual hasta yo dudo de que sea mentira. No me apetece encontrármela yendo tan puesto como voy así que me meto en una discoteca en la que sé que ella nunca entraría y me encuentro con una zorra que antes iba en mi clase y le empiezo a hablar todo contento pero me rayo y me voy al baño a meterme otra raya. Para cuando salgo me la encuentro a ella esperándome por lo que deduzco que quiere follar así que se lo suelto sin tapujos, le digo “te apetece ir al baño a follar”, y ella pone cara de haber comido mierda y pasa de mí así que me pongo de mala hostia y decido pirar a otro lado. No sé cómo termino en un aparcadero lleno de gente conocida y me hago el gilipollas como tal de que me alegro un montón de verlos, aunque en realidad me comen la polla, así que me empiezo a rayar y no me pongo contento de verdad hasta que uno de esos gilipollas dice tener MD, yo hago como que no oigo nada y espero que lo vierta en su cubata, para entonces me acerco a él y me hago el supercolega máximo, él también se pone todo de buen rollo y de alguna forma consigo que me invite a medio cubata. Termino puestísimo por la cara así que me largo de allí y mientras camino por la calle me vuelve a sonar el móvil, al cogerlo resulta que es mi novia que me dice que está en tal sitio haciendo no se qué, yo le digo que sí a todo y cuelgo y entonces me encuentro con una vieja amiga mía que es más fea que una nevera por detrás aunque ella se cree guapa aunque lo disimula haciendo como que se cree fea. Total, que le doy dos besos y sigo andando y entonces veo a un viejo amigo mío que es camello, le digo hola y me toco la nariz de forma cómplice, él asiente con la cabeza y termino por comprarle otro gramo más. Lo guardo para más tarde y me voy a la discoteca en la que está mi novia esperándome. Le doy un beso, un abrazo, le digo que la quiero y luego me voy al baño a meter otra raya. Por primera vez en la noche estoy contento de verdad, sin fingirlo, e incluso me pongo a bailar con mi novia pero al poco rato ella me dice de salir fuera y allí están todos nuestros amigos de siempre, los que tengo de toda la vida y a los que conozco tan bien que ya no los soporto. Me hago el contento, los saludo, los abrazo, bebo con ellos y no pasa ni media hora cuando empiezo a rayarme y me voy a un callejón a meter una uñada sin que nadie me vea, luego vuelvo con ellos y finjo que me interesan sus vidas de mierda así que no tardo ni dos minutos en inventarme una excusa para darles esquinazo. Me voy con mi novia a un pub a tomar algo y entonces ella empieza a soltarme una rollo existencialista tremendo, sobre que si nuestra relación va mal, que está preocupada por nosotros, que me quiere pero que me ve raro, blablabla, yo le digo que sí a todo y la abrazo y le digo que la quiero, luego veo a un viejo conocido en la distancia y hago como que voy a hablar con él, aunque mi verdadera intención es darle esquinazo a mi novia. Lo consigo y me voy a una discoteca lejana en donde no tardo en ver a una amiga mía. La saludo y le doy dos besos, y empezamos a hablar largamente aunque yo no puedo parar de pensar en la forma de ingeniármelas para llevarla al baño y que me la chupe. Al final decido hacer un poco de teatro y le digo que la amo en secreto, que me enamoré de ella desde que la conocí y que si le intereso, e incluso pongo cara de corderito degollado, esa cara que tanto le mola a las tías, aunque al parecer no es suficiente y ella pasa de mí. Yo me pongo de mala leche y me voy al baño a seguir esnifando, y para cuando salgo me empieza a sonar el móvil y deduzco que es mi novia así que paso de cogerlo. Me pongo a dar vueltas por ahí sin rumbo y decido ir a un bar a tomar absenta, allí me encuentro con una conocida que tiene fama de ser una guarra y consigo apañármelas para liarme con ella. Dos besos con lengua son suficientes como para que deje que le toque las tetas y al poco rato estamos en un baño follando. Le doy bien lo suyo y antes de que se suba los pantalones desaparezco y me vuelvo a perder entre la multitud. El móvil me empieza a sonar y cuando miro veo seis llamadas perdidas de mi novia, me río al imaginármela toda desesperada con el móvil en la mano en medio de la gente y eso es suficiente como para ponerme alegre y entrar en un bar a meter más farla. Al salir me doy cuenta de que voy tiesísimo, tanto que incluso siento los músculos de las piernas tensos, aunque no estoy seguro de si son los músculos o las venas, aunque en realidad me da igual. Veo a un grupo de desconocidos y les pido que me den instrucciones para llegar al pub en el que creo que están mi novia y mis amigos, ellos se deben de dar cuenta de que voy encocado porque me miran raro y de alguna forma me las apaño para entablar conversación con ellos, voy tan puesto que su charla incluso me parece que es interesante, aunque a los pocos minutos me doy cuenta de que es una mierda y les doy esquinazo. Mientras voy andando por la calle me encuentro con unos amigos de clase que, para mi sorpresa, están hablando con un viejo profesor mío de filosofía. Yo me uno al grupo todo contento y le empiezo a hablar al gilipollas de mi profesor, el cual debe de notar que estoy raro porque me mira con cara de papaostias. Me empieza a hacer preguntas sobre mi vida y mis proyectos, a lo cual yo le digo de ir a un bar a tomarnos unos chupitos juntos, él se ríe y dice que no educadamente pero yo empiezo a rayarlo y al final consigo convencerlo. Por supuesto paga él y, antes de que empiece otra vez con sus rollos sobre mi vida y el rumbo que debo tomar y blablablabla, me deshago de él y me voy a un baño a seguir metiendo. Estoy tan encocado que incluso tiro el reloj por el váter para no tener que andar siempre pendiente de la hora y poder tener así esa sensación de deja vú que da la desorientación, pero luego me doy cuenta de que tengo reloj en el móvil igualmente y me pongo de mala hostia. Llamo a mi novia y empiezo a balbucear una excusa pero ella no me hace caso, entonces me doy cuenta de que está llorando y como no le entiendo nada le cuelgo. Termino encontrándomela por ahí y ella me viene a hablar toda loca diciendo no se qué y no se cuánto, yo le pido perdón, la beso, le doy un abrazo y me escaqueo disimuladamente a meter otra uñada. La noche se convierte en drama cuando me doy cuenta de que ya no me queda más coca, así que llamo desesperadamente a mi camello y quedo con él en un bar. Mi novia me sigue empeñada en no separarse de mí, yo le digo que sí y que la quiero y ella me responde que eso ya se lo dije cincuenta veces, me pregunta que si estoy bien y yo le digo que de puta madre, aunque en realidad estoy rayado porque con ella detrás, oliéndome los pedos, me va a ser imposible pillarle a mi camello. Para empeorarlo todo, por el camino me va soltando un rollo enorme sobre que me cuesta expresar mis sentimientos y un montón de gilipolleces; exploto y le digo que se muera y ella se marcha llorando. Me alegro de librarme de ella y me reúno con mi camello y él me da la farlopa que acordamos y entonces se me queda mirando raro y me dice que me sangra la nariz, yo paso de él y meto medio gramo de golpe, me siento en la llama y con muchas ganas de fiesta y me voy corriendo a la primera discoteca con la que me encuentro y empiezo a bailar con desconocidas y me lío con una que me pide una raya y me voy al baño con ella y se la concedo y ella me la chupa y me deja darle por culo y luego le pregunto por follarme también a su amiga y ella dice no sé qué y yo le digo que es muy guapa y que es la chica perfecta ella sigue esnifando y luego me dice que yo también y se ríe y yo me rayo y por alguna extraña razón pienso en mi novia y entonces me rayo más que nunca en toda la noche y siento un tic raro en el brazo izquierdo y es entonces cuando recuerdo lo que mi madre dijera sobre los tiburones así que me pongo en movimiento y salgo de allí pitando y entonces un tipo choca contra mí y me enfado y le doy dos hostias y en cero coma aparece el portero y nos echa a los dos afuera y nos damos de hostias y yo no siento los golpes así que le doy a ese gilipollas una buena paliza hasta que aparecen sus amigos y nos separan y entonces vuelvo a pensar en mi novia y la llamo pero ella no me coge y el tic del brazo se vuelve más intenso y vuelvo a recordar lo que dijo mi madre y entonces miro la hora en el móvil y me doy cuenta de que tan solo son las cuatro de la mañana y es entonces cuando, con las palabras de mi madre en mi cabeza, me doy cuenta de que estoy perfectamente quieto, sólo y sin nada que hacer o nadie con quien estar, y es entonces cuando me doy cuenta de que voy a morir. Caigo al suelo con el corazón rompiéndome la caja torácica y me doy cuenta de que mi madre tenía razón, que siempre tengo que estar en movimiento; pero no soy el único. Todos deberían estar siempre en movimiento, nunca se debe parar. Siempre hay que estar haciendo algo que no sea morirse, de lo contrario, uno se muere.
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