Como decía mi amigo el cocainómano, en la vida hay que hacer algo; da igual lo que sea y cómo sea, pero hay que hacer algo. Si no haces nada quedas reducido a un montón de materia orgánica esperando a su descomposición. La situación se convierte en drama cuando te das cuenta de que, en efecto, hagas lo que hagas para distraerte, nada va a cambiar ese hecho: que eres un montón de materia descomponiendose, punto y final. A pesar de esa terrible y patética realidad, lo cierto es que hay que reconocer que el mundo es muy grande y siempre va a haber algo que consiga impresionarte y hacerte olvidar, durante al menos un par de décadas, esa terrible verdad. Y una de esas cosas es vivir en pareja. Te produce tantos problemas y quebraderos de cabeza que consigue mantenerte ocupado en algo durante muchos años o, lo que es una forma más bonita de decirlo, le da un sentido a tu vida. Un sentido tortuoso y horrible que muchas veces resulta muy difícil diferenciar del infierno, pero al menos es mejor que nada. Porque, cuando se llega a cierta edad entre los 20 y los 30, ¿qué otras cosas te quedan para poder cumplir ese propósito? ¿El trabajo? ¿Los estudios? ¿La musica? ¿Viajar? ¿Drogas? ¿Soñar? Todas esas mierdas terminan aburriendo y al final te das cuenta de que no eres otra cosa que un animal que come, bebe y caga y que pierde tiempo y tiempo esperando pacientemente a morirse o a que al menos ocurra algo; y eso es un rollazo, es como los pescaditos de oro que el Coronel forjaba y fundía y forjaba y fundía y asi hasta el infinito; no es ninguna tontería, la gente se suicida en masa por cosas como estas. Por lo tanto, si lo que quieres es ganar 20 años más de vida, lo más inteligente que puedes hacer es buscarte una pareja. Lo odiarás, llorarás, sufrirás, te sumergirás en las más absolutas angustias y frustraciones, pero al menos es mejor que prepararte un baño con cuchilla de afeitar en mano. Si decides tener hijos esos 20 se alargarán a 50.
Asi pues, estos son algunos consejos que voy a dar para poder afrontar esos quebraderos de cabeza de una forma un poco más llevadera.
El primero de mis consejos va encaminado hacia las infidelidades, un tema muy relevante en lo concerniente a las relaciones de pareja que, en más de una ocasión, ha desencadenado en violencia, tragedia, paranoia, celos, sangre, muerte, gore, amputaciones de miembros y de órganos, destrucción masiva de propiedades públicas y privadas, y un larguísimo etc. Las infidelidades no son moco de pavo, traen de cabeza a miles de miles de millones de parejas, y la unica forma de afrontarlas es siguiendo la regla de los cárteres de la droga que nos enseño El Padrino: el primero en infringirlas gana. Porque seamos francos, si tienes sospechas de que tu pareja pueda llegar a serte infiel y no haces nada, estas propiciando toda una espiral de violencia que comienza siendo una sospecha, pasa a ser miedo, luego celos, luego paranoia, luego irascibilidad, luego terminas con un hacha en la mano hacienda saltar tripas y sesos por doquier. Lo mejor es ahorrarse todo eso e irte a follar a otra persona cualquier. Luego, aunque tengas alguna sospecha de que quizás te sean infiel, no te va a importar, ya que tú también estas jugando en la misma liga; es más, seguramente incluso te alegres y llegues a empatizar mejor con tu pareja, pues ambos estáis siendo traviesetes. Nadie dice nada, pero todos saben todo, y lo mejor es que nadie sale perjudicado, a excepción quizás de tu conciencia durante algún tiempo. Pero bueno, al menos tu conciencia no mata a nadie.
Otro grandísimo paradigma del amor es que, como todo en esta vida, se acaba. Si llevas viviendo con tu pareja más de 20 años sin tener crios ni nada, no solo es que sea comprensible, sino que incluso es obligatorio que lo/a odies. En Watchmen decían que "en este mundo todo encaja menos las personas," y no lo decían por decir, es una verdad. Pretender pasarte toda la vida pegado a la misma persona puede parecer muy buena idea al principio, cuando todo es felicidad y cariño, pero, cuando el tiempo se impone quemándolo todo a su paso, ¿entonces qué?
El consejo que yo os doy es que cortéis. Asi, sin más. Bueno, sin más no, hacedlo de la forma más asquerosa, cretina, inhumana, cruel, retorcida, morbosa y desagradable que se os ocurra. Si durante el proceso encontráis alguna forma de poder eyacular fluídos corporals sobre vuestra pareja, mejor que mejor. Y tan pronto lo hayáis hecho, os vais a la casa de vuestra amante, le haceis el amor con pasión y, mientras estáis abrazados en el calor de la cama fumándoos un petillito, aprovecháis para hablar mal sobre tu pareja. Reíros de la forma mas mordaz que se os ocurra y no sintáis pena por humillarlo/a lo máximo posible. ¿Por qué tanta crueldad? Por una razón muy simple, y es que, al cortar con vuestra pareja, se abrirá ante vosotros otra meta: encontrar una pareja nueva. Eso es un recurso muy astuto para alargaros otros 20 años de vida. No solo os habéis mantenido ocupados durante un largo periodo de tiempo, sino que ahora hacéis borrón y cuenta nueva, y vuelta a empezar. Pura genialidad.
En caso de que tengáis muchos hijos o vuestra capacidad económica no os permita idos de rositas, mi siguiente consejo es que os esforcéis por buscar la belleza que hay en vuestra pareja. Y este consejo no solo es aplicable a las relaciones de pareja, sino a todos los ámbitos de la vida. El ser humano lleva buscando la belleza en todo cuanto hay contenido en este mundo desde el momento en que se dio cuenta de que limitarse a comer, beber, cagar y dormir no podía ser la razon por la que fuimos llamados a vivir. Lo más triste de todo es que sí, en realidad a eso se reduce todo, eso es cuanto somos, ni más ni menos, pues una vez encuentras la belleza, ¿qué haces con ella? ¿Comértela? Bueno, si te la comieras volveríamos al punto de partida, pero el caso es que la belleza no vale para nada. Es como los diamante; son muy bonitos y todos desean tenerlos, pero una vez se encuentran no valen para nada... tal vez sirvan para romperle el craneo a algún animalillo que puedas comerte. Al final todo se reduce a eso, a comer y a vivir cómodamente. Lo mejor es esforzarse por no ser realista y volverse un poco romántico; olvidarse de que la vida apesta e intentar con todas las ganas del mundo ser un idiota que se emociona por lo bonitas que son las puestas del sol, los petalos de rosas y los pedos que echa tu pareja por las noches. Es una forma tan válida como otra cualquiera para no terminar tajándote las venas.
Finalmente, mi último pero no menos importante consejo es que os lo toméis todo con un poco de humor. Ya se que antes dije que la vida no tiene sentido y demás chorradas, y lo más probable es que sea cierto, pero a mí me gusta imaginarme que no es asi. Me imagino a Dios sentado en su trono celestial dedicándose a su pasatiempos favorito, que es observarnos y partirse la caja viendo como luchamos en vano contra predadores, contra el clima, contra las enfermedades, contra nosotros mismos, contra absolutamente todo lo que existe en este mundo. Y lo que más risa le hace es que todo es un gran teatro del absurdo, una enorme farsa, ya que por muchos obstaculos que superemos siempre nos encontraremos de bruces con el fracaso, con la muerte. Se la pasa pipa a costa de nuestra impotencia, asi que mi consejo es el siguiente: riámonos con él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario